dimecres, 24 de desembre del 2025

La leyenda del gato tricolor


Coffee

 LA LEYENDA DEL GATO TRICOLOR


“Cuenta la leyenda que hace cientos de años, en un monasterio del Tíbet, los monjes no lograban ponerse de acuerdo respecto a sus creencias teológicas y tenían muchas discusiones. Para poder solucionar sus diferencias y que volviera la armonía entre ellos, decidieron hacer ayuno durante unos días.

Al terminar las jornadas de ayuno, y sin llegar a un acuerdo, apareció en la puerta del monasterio una gata tricolor con sus crías también con sus mismos colores. Los monjes adoptaron a estas gatitas, pues las consideraron como una ofrenda. Y ocuparon mente y corazón para sus cuidados olvidándose así de sus discusiones y diferencias. Con el tiempo uno de ellos reflexionó acerca del bienestar que habían causado las gatas en el monasterio y comentó a los demás que el patrón tricolor del pelaje de aquellas gatas tenía un significado divino: los colores blanco y negro representaban el yin y el yang, señal de dos partes opuestas, y que el color naranja arenoso representaba el color de la tierra, donde viven los seres humanos.

De tal forma que esto representaba, que los seres humanos podían ser tolerantes con sus diferencias y en vez de discutir, podían unir sus pensamientos, para vivir en armonía.”

Hoy hace nueve años que entró en mi vida una de estas criaturas mágicas, y en este tiempo que hemos compartido juntas, me ha enseñado lo que significa la palabra protección ante sus miedos y devoción por sus cuidados. Que significa compañía tan solo con una mirada, y consuelo con sus mimosas caricias. Ver la alegría en sus descontroladas carreras y desenfrenados juegos, sentir verdadera paz al oir su ronroneo sobre mis rodillas. Lo que es la empatía, al reconocer ella mis lágrimas y la palabra vacío, con su reciente ausencia. Con ella comprendí lo que es un “ser de luz”, que tan solo aporta energía, buenas vibraciones y serenidad en nuestras confusas y ajetreadas vidas.

Su presencia aún está en cada rincón de la casa. Aunque ahora sentimos un apretado nudo en nuestros corazones, que el tiempo se encargará de aflojar e ir soltando, ha dejado una huella en nosotros imposible de borrar.

T'estimo Coffee!


dimarts, 23 de desembre del 2025

¡Felices y jueveras fiestas, blogueros!

¡Hola Blogueros!

Como cada año, nuestra compañera bloguera NEOGÉMINIS, que organiza y participa cada semana en los RETOS JUEVEROS, nos ha felicitado las fiestas con esta postal tan especial que confecciona cada año con todo  el cariño del mundo.

Aprovecho el momento para compartirla orgullosamente con todos los blogueros que se pasan de vez en cuando por aquí a leer alguna de mis historias y además para desearos a tod@s unas...


 ¡MUY FELICES Y JUEVERAS FIESTAS!


Si estas navidades te apetece leer nuevas historias, 
AQUI puedes encontrar mis "CUENTOS ALTERNATIVOS",
son versiones libres y un tanto alternativas de algunos cuentos clásicos.

diumenge, 21 de desembre del 2025

Colaboración Blog "Mil y una narraciones" - Serie: Cuentos alternativos "Rapunzel y su peinado rebelde"

Esta semana comparto con vosotros mi última colaboración del año al proyecto de LITERATURA FANTÁSTICA de nuestra compañera Mercedes desde su Blog MIL Y UNA NARRACIONES.

El relato de hoy también es una "versión libre" de un cuento infantil clásico fácilmente reconocible, con un toque gamberro y un punto de humor igual que el resto de la serie. 


"RAPUNZEL Y SU PEINADO REBELDE"

Imagen: Pixabay

Rapunzel se levantó bien pronto, como cada mañana, para por entrar la primera al cuarto de baño. Y plantarse delante del espejo para desesperarse como cada día por controlar su alocada e indomable melena.

Estaba agobiada porque se pasaba al menos una hora cada mañana en el baño, desenredándose el pelo, una tarea que parecía eterna, y sacándose de entre sus embrollados mechones las cosas más peregrinas. Un día encontró una mariposa atrapada entre sus mechones, otro día una pluma de pájaro un tanto exótica, y hasta pequeñas florecitas de los árboles había encontrado.

Estaba harta de que sus hermanas vinieran cada mañana a molestarla al baño, y que picaran su puerta para que saliera pronto, que ellas también se tenían que arreglar. Y todo era culpa de su madre que no la dejaba cortarse la melena, decía que las niñas de su edad estaban más guapas así, y que para la comunión estaría monísima con  un bonito peinado adornado con una preciosa diadema y unas “horquillas” que le había comprado esa misma semana con toda la ilusión.

Así que resignada, y cada vez más nerviosa, seguía cada día con su eterna pelea frente al espejo.

Una mañana, oyó una voz en el baño que le dijo:

—¡Oye, espera que me haces daño, ve con un poco de cuidado, mujer!

Sorprendida, miró a izquierda y derecha, pero en el baño no había nadie. Debía ser alguna de sus hermanas que le gastaba una broma desde el otro lado de la puerta. Y siguió con su tarea de desenredar su melena.

—¡Espera muchacha, no podemos seguir así, algo tenemos que hacer! Yo ya no aguanto más, cada día la misma historia.

Rapunzel se asustó y soltó de golpe el peine de sus manos. Oía esa voz como dentro de su cabeza, por un momento pensó que había perdido el juicio. Miró fijamente al espejo y le pareció ver por un instante que su melena se movía sola, tenía vida propia. No podía creerlo, ¿de verdad era su pelo quien le estaba hablando?

—¡Perdona que te haya asustado bonita! Pero llevo mucho tiempo callándome y no puedo más. Tu y yo nos llevamos mal, no nos soportamos y esto no puede continuar. No me tratas bien y parece que yo no te gusto así que, si ninguna de las dos tenemos que estar felices, pues mira, quizá lo mejor será que cada una vaya por su lado.

Rapunzel no salía de su asombro, y a riesgo de parecer una tonta y hacer el ridículo se decidió a contestar.

—No es que no me gustes, eres preciosa, pero creo que no te mereces estar a mi lado. Soy un desastre y creo que cualquiera te luciría mejor que yo,  sabría apreciar tu belleza y cuidar de ti como te mereces.

Ese día Rapunzel se recogió su melena en una enorme trenza, que su trabajo le costó y salió volando del baño, aun sorprendida por la conversación que había tenido con su melena. En la mañana durante las clases no pudo quitarse el tema de la cabeza.  Así que lo primero que hizo nada más acabar el colegio por la tarde, fue hacer una pequeña parada en la peluquería del barrio antes de regresar a casa.

Pensó que, al cortarse la melena, al menos ganaría una hora de sueño todos los días y más tranquilidad en su vida. Ya no tendría que oír a sus hermanas quejarse todas las mañanas al otro lado de la puerta. Y por fin volvería a caminar con la espalda recta, el peso de semejante melena la estaba matando.

A su madre le daría un soponcio cuando la viera entrar en casa aquella tarde, con su melena recogida y atada con un bonito lazo y dentro de una bolsa. Se pondría furiosa seguro, pero ya se le pasaría cuando pudiera venderla por un buen precio, seguro que habría alguien que la necesitaría más que ella.

Y con el dinero que sacara de la venta ayudaría a pagar la merienda de la comunión. «Porque, aunque en casa mi papá me llame muchas veces princesa, no vivimos en un palacio, ni tenemos criados, ni nos sobra el dinero, así que una pequeña ayudita nunca viene mal«.


Y ... colorín colorado... este cuento se ha acabado!


Si quieres seguir leyendo más sobre la serie de CUENTOS ALTERNATIVOS, aquí tienes estos enlaces:

ESPEJITO, ESPEJITO

LOBITO MANSO Y ENCARNITA FEROZ

CENICIENTA A TUS ZAPATOS


Puedes seguir leyendo más historias FANTÁSTICAS en MIL Y UNA NARRACIONES.

dissabte, 13 de desembre del 2025

Colaboración Blog "Mil y una narraciones" - Serie: Cuentos alternativos - "Cenicienta a tus zapatos"

Esta semana reanudamos nuestra colaboración al proyecto de LITERATURA FANTÁSTICA de la compañera Mercedes desde su Blog MIL Y UNA NARRACIONES.

El relato de hoy es una nueva "revisión" de un cuento infantil clásico fácilmente reconocible, con un toque gamberro que he intentado introducir, igual que al resto de la serie. Espero que os guste:



"CENICIENTA A TUS ZAPATOS"

Imagen: Pixabay


—¡Pues mira, yo paso de ir a la fiesta con estos zapatitos tan cucos de cristal! Son monísimos, pero ni yo ni nadie es capaz de llevar algo así. ¡Ya se acabó la esclavitud de las mujeres, ya está bien! De ir estupendas para agradar a los hombres, aunque suponga ir sufriendo, ir apretadas e incómodas. Todo por el qué dirán. ¿Pero que tarado se ha inventado estos zapatos? A mi dame unos "tennis" de toda la vida, que yo lo que quiero es pasármelo bien, bailar toda la noche y estar cómoda.

Los ratoncitos que la escuchaban atentamente desde el otro lado de la habitación no daban crédito a lo que decía Cenicienta, pero ya se sabe, las chicas de hoy en día son muy diferentes a las de nuestros tiempos.

— ¡Pero mira cómo vas muchacha! ¿Vas a salir así a la calle, "Ceci"? Eso no te combina nada con el vestido y vas a hacer el ridículo. Mañana ya te veo en Facebook, alguna chica que te tenga manía en la fiesta te hará una foto y la colgará en Internet para que todos se burlen de tí, te van a poner de vuelta y media, ¡ya lo verás!

—¿Y a mí que más me da lo que digan los demás? Cada uno que se preocupe de lo suyo, que yo no les digo a ellos lo que tienen que ponerse, como tienen que pintarse ni que chicos les convienen.

Los dos ratoncitos no dejaban de menear sus cabezas con gesto de desaprobación y ya sin saber que decirle a "Ceci" para poder aconsejarla. Ellos sabían lo malvados que podían ser los chicos del instituto cuando querían, y ellos dos solo pretendían ahorrarle un disgusto a la muchacha.

— ¡Ratoncitos míos! No os preocupéis más por mí, que yo ya sé cuidar de mí misma, y sé con quién estoy tratando. Además, os voy a decir una cosa. Pienso vender estos zapatitos de cristal en Wallapop o donde sea. Mis hermanas mayores son tan exquisitas que no repiten nunca modelito, y por eso me los han dado. Y además son unas esclavas de la moda. Aun no sé cómo pudieron llevar estos zapatos. Estoy convencida que se venderán enseguida y me ganaré un dinerillo para organizar mi próxima fiesta de cumpleaños. Bueno, eso si la madrastra me deja, claro. Ya sabéis que a las dos pánfilas de mis hermanas les deja hacer siempre lo que quieren, y a mí que soy la pequeña, siempre me lo prohíbe todo.

Una vez estuvo ya arreglada cogió su cazadora de cuero y salió corriendo escaleras abajo, dirección a la calle. Los ratoncitos la miraban desde la ventana del comedor, mientras se subía a la moto de una de sus amigas y salían disparadas camino de su tan esperada fiesta.

"Ceci" regresó puntual a su casa, antes de las doce, no quería que su madrastra se enfadara con ella como la última vez y la dejara sin salir todo un mes. De los errores se aprende. Se lo pasó genial y bailó toda la noche hasta que sus pies, doloridos y apretujados dentro de sus zapatillas deportivas, ya le avisaron que era la hora de regresar a casa.

A la mañana siguiente, estaba dormida como un tronco, agotada de la noche anterior, y al no bajar a desayunar a la hora que acostumbraba, los ratoncitos fueron a su habitación a despertarla.

—¡Buenos días "Ceci"! ¿Qué tal fue la fiesta anoche?

— ¡Me lo pasé genial, chicos! Bailé hasta que mis pies dijeron basta. – Y mientras hablaba con ellos cogió su móvil de la mesita de noche y revisó los mensajes de WhatsApp y Telegram que sus amigas le habían enviado. Miró su Facebook, como todas le invitaban a hacer, y les mostró la pantalla de su móvil a sus amigos los ratoncitos.

—¡Mirad chicos, que éxito anoche! ¡Voy a marcar tendencia!

Y efectivamente así fue, ya que sorprendidos vieron como en Facebook todo el mundo alababa el moderno y desenfadado look que llevaba Cenicienta la noche anterior. Y es que esta juventud es de miedo, ¿Cómo ha cambiado el cuento no?

Y ... colorín colorado... este cuento se ha acabado!


Si quieres seguir leyendo más sobre la serie de CUENTOS ALTERNATIVOS, aquí tienes estos enlaces:

ESPEJITO, ESPEJITO

LOBITO MANSO Y ENCARNITA FEROZ


Puedes seguir leyendo más historias FANTÁSTICAS en MIL Y UNA NARRACIONES.




dimarts, 9 de desembre del 2025

Concurso de Diciembre – EL TINTERO DE ORO – Homenaje a Terry Pratchett y "El Color de la magia" - "Se busca: Cruz de Malta"

Para el concurso de este mes de diciembre, nuestros amigos de "EL TINTERO DE ORO", nos han propuesto hacer un homenaje a la obra del genial autor Terry Pratchett y su universo tan particular y alocado del "Mundodisco".

Para ello el relato que tendremos que presentar será como siempre de un máximo de 900 palabras y debe incluir un elemento mágico o fantástico que cree más caos que ventajas.


AQUI podreis encontrar el resto de relatos participantes:


"SE BUSCA: CRUZ DE MALTA"

Imagen: Pixabay

COMPRO CUBERTERÍA DE PLATA “CRUZ DE MALTA”. Ese fue el texto que puse en el cartel y con el que empapelé el barrio entero, para recuperar la cubertería de la abuela. Fue lo que me dejó en su testamento, además de una carta explicativa sobre su genuino valor.

No es solo una vieja y elegante cubertería, como verás enseguida si le dedicas tiempo y paciencia, comprobarás que tiene ciertas habilidades especiales, y que no todo el mundo sabe apreciar”.

El problema fue que mi padre, tras meter a la abuela en un asilo, y cuando se vio apurado al ver que sus negocios iban de mal en peor, empezó a vender todo lo que encontró de valor en su casa, incluida la valiosa cubertería.

Según las indicaciones de la abuela en una carta manuscrita de su puño y letra, su valor no residía únicamente en la exclusiva marca, sino en cierta particularidad: tenía el don de hacer que al comensal que la tuviera en sus manos y la utilizara regularmente, le convertía el sabor de la comida de su plato a lo que él deseara.

Cuando leí la nota pensé que se trataba de una broma de la abuela, era conocida por su peculiar sentido del humor y forma de vida. Se autodenominaba “la loca de la familia” y muchos estaban de acuerdo con aquella afirmación.

Para un joven estudiante como yo, con unas aburridas y tristes fiestas navideñas por delante, se convirtió en su objetivo principal. ¿Cómo podía recuperarla? Le pregunté a mi padre si tenía el nombre y teléfono del comprador, pero siempre fue un desastre y su respuesta, terriblemente decepcionante: no lo conservaba. Recordaba que era de un vecino de la zona, que había perdido la suya en una timba de póker y quería recupera otra antes de las navidades para que su mujer no se enterara.

Así que, fui a la copistería del barrio, encargué cien copias y colgué los carteles por el exclusivo barrio donde vivía mi abuela, uno de los mejores de la ciudad. Le dije a mi padre que si la encontraba me ayudara a pagarla porque me lo debía, era mía por derecho. Le convencí al decirle que podía ahorrarse mi viaje de fin de curso. Recientemente me había enterado de que Lola, la chica de mi clase que me gustaba, no iría, así que ya no tenía ningún sentido ese viaje para mí.

Pasaron aquellas navidades que resultaron larguísimas y deprimentes, porque tuve la ausencia de mi abuela muy presente durante todos aquellos días. Me pesaba encima una tremenda frustración al ver que mi plan para recuperar su cubertería había sido un desastre, ni una sola llamada.

Unos días después de Reyes, cuando lo daba todo por perdido, en plena cuesta de enero, recibí una llamada interesándose por mi oferta. En nuestra breve conversación me di cuenta enseguida que se trataba del mismo comprador que adquirió la de mi abuela, parecía impaciente por venderla, y llegamos rápido a un acuerdo con el precio. Le pedí el dinero a mi padre, que me lo dio muy a regañadientes y fui a la casa del vendedor. Piqué al timbre y mientras esperaba que me abrieran la puerta, pensaba en la gran suerte que había tenido al encontrarla. Pronto podría comprobar si lo que explicaba mi abuela en su carta era cierto, o solo me tomaba el pelo.

Enseguida vi que mi racha de buena suerte solo acababa de empezar cuando Lola, mi adorada compañera de clase, abría la puerta y me recibía sorprendida con una de aquellas dulces sonrisas suyas.

Me llevó al salón donde estaban sus padres visiblemente malhumorados. Cada uno sostenía un paño en la mano y frotaba la cubertería abrillantándola, antes de introducir cada pieza en su casillero correspondiente del elegante estuche.

Lola me ofreció tomar algo mientras sus padres acababan de repasar todas las piezas antes de entregármela. Al quedarme a solas en el salón con sus padres, continuaron una discusión que parecía que mi llegada había interrumpido. Yo deseaba con todas mis fuerzas que Lola saliera de la cocina ya que el tono estaba subiendo y yo no sabía donde meterme. Al mismo tiempo que vi regresar a Lola con una bandeja llena de aperitivos y bebidas, empezó a suceder algo ciertamente mágico.

Los cubiertos que estaban ya guardados en su estuche salieron de sus casilleros por su propio pie, algunos levitando suavemente y otros saltando violentamente encima de la mesa. Lola y yo contemplábamos maravillados aquella prodigiosa escena. Mientras, sus padres enzarzados en una acalorada discusión, cada uno con un cubierto en la mano, agitándolo bruscamente en el aire o apuntando al otro, se acusaban mutuamente de ser el culpable de todas sus desgracias.

Justo en ese momento se produjo literalmente una explosión de cubiertos por todo el salón. Yo cogí enseguida a Lola de la mano y nos refugiamos debajo de la mesa. Sus padres en medio del comedor fueron las víctimas entre gritos, maldiciones y reproches, de una violenta lluvia de cubiertos que se movían erráticamente de un lado a otro del salón, golpeándolos con fuerza o hiriéndolos con pequeñas punzadas y cortes.

Por lo visto mi abuela tenía razón, pero, o se quedó corta en sus explicaciones o no acabó de descubrir todas las posibilidades de aquel valioso legado que acababa de encontrar y que estaba deseoso por explorar.


AQUI podreis encontrar el resto de relatos participantes:



Por cierto, TINTEROS y resto de BLOGUEROS, aprovecho para desearos a tod@s unas ...






La leyenda del gato tricolor

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