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dimecres, 11 de desembre del 2024

Nuevo Proyecto: Relatos de los nuestros - Historias familiares y otras batallitas - " La bicicleta"

Hoy es el cumpleaños de una amiga y he querido aprovechar la fecha señalada para hacerle este pequeño regalo de cumpleaños.

Estuvimos charlando hace unas semanas sobre un nuevo proyecto que tengo en mente, de recopilar relatos de nuestros familiares, aquellas “batallitas” como llamamos de forma simpática a aquellas historias que nos explican nuestros padres, abuelos y que hemos oído cientos de veces, pero que en pocas ocasiones les damos la importancia que tienen.

Todas ellas de un valor incalculable, sobre todo cuando los narradores ya no están entre nosotros, y por ello creo que es importante hacerles un merecido homenaje a todos ellos por lo vivido y por lo excepcionales que son, y recopilar sus historias en un libro para el disfrute de ellos mismos y de todos los demás.

Así que aquí va una de las historias familiares que me contó en su día, espero que le guste y haber sabido captar la esencia de su relato.

¡Gracias por tu relato, un abrazote y feliz día amiga!

"LA BICICLETA"

Imagen: Pixabay


Paco, mi hermano pequeño, era el muchacho más guapo del pueblo, con sus diecinueve años recién cumplidos, las mozas suspiraban por él al verlo pasar. Muchas decían que de haber nacido en la capital y no en aquel pueblo habría podido ser sin duda un galán de cine. Todo lo que tenía de guapo, también lo tenía de travieso, y sin saber aún hoy en día cómo ocurrió todo, quizá debido a alguna apuesta envalentonada con sus amigos, cayó a un pozo. El día de su funeral estaba envuelto en un sudario, que no dejaba ver aquel bello rostro suyo, por el que suspiraban las muchachas en el pueblo. Así de desfigurado quedó el pobre en la caída.

Por las noches, al irnos a dormir, tras los primeros ronquidos de Juan, yo notaba una presencia a los pies de la cama, como si alguien se sentara suavemente en ella y se quedara allí vigilante, pendiente de mi sueño. La primera noche no le di importancia, aunque se repetía esa misma sensación cada noche. Finalmente, vencida por el cansancio y los nervios se lo acabé explicando a mi marido, que intentó quitarle importancia, debido a mi delicada situación tras la muerte de mi hermano.

Pasé muchas noches en vela. Aquella extraña presencia a los pies de mi cama, no me dejaba dormir con sus visitas nocturnas, y me mantenía inquieta recordándolo durante el día. Me vino a la mente aquello que decía siempre mi abuela, que los difuntos nos rondan siempre tras su muerte hasta que liquidaban sus asuntos pendientes. Entonces decidí averiguar si aquella suposición mía era real o pura imaginación.

Decidí recorrer el pueblo, en distintos negocios que sabía que Paco frecuentaba, como la cantina, el panadero, el sastre, pero todos me confirmaron que mi hermano no había dejado nada pendiente de recoger, llevar o pagar. Cuando ya no me quedaba ningún comercio al que preguntar pasé casualmente por la tienda de bicicletas. El señor Aurelio al verme salió de su taller y aprovechó para darme el pésame. Estuvimos un rato charlando y cuando ya me despedía para marcharme se me ocurrió preguntarle si por casualidad mi hermano le había pedido algún arreglo o reparación de su vieja bicicleta. Me confesó que el mes anterior tuvo un pinchazo en una de las ruedas, y que mi hermano le llevo la bicicleta para arreglar, aunque se lo dejó a deber para el mes siguiente. Enseguida se apresuró a aclarar que, por supuesto, no era necesario pagar la deuda, que para él ya había quedado saldada. Yo insistí al señor Aurelio, que en cuanto me fuera posible volvería a su taller a pagarle la reparación. La semana siguiente, en cuanto cobré el jornal, separé el dinero y se lo llevé a Don Aurelio que ante su negativa inicial finalmente conseguí que lo aceptara.

Aquella tarde regresé a casa, subida en la vieja bicicleta de mi hermano, y pasé por el pozo. No pude evitar que se me erizara el bello de la nuca mientras me asaltaba un enorme nubarrón de tristeza. Al anochecer estaba nerviosa. Por un lado, impaciente por meterme en la cama y comprobar que aquella creencia absurda se cumpliera. Por otro, temía que esa sensación nocturna desapareciera por siempre y ya no quedara finalmente nada de mi hermano a lo que aferrarme.

Y la noche llegó y después la madrugada y fue la última vez que noté su presencia, quiero pensar que a modo de despedida. Su deuda pendiente ya estaba saldada.



dissabte, 12 d’octubre del 2024

Concurso Octubre - Tintero de Oro – Homenaje a Miguel Delibes y “El camino”– “Casio, el dentista “

Empezamos un nuevo curso de la mano de nuestros amigos de "EL TINTERO DE ORO". Este mes de Octubre, nos proponen el siguiente reto:

Escribir un relato donde el protagonista sea el entorno rural. Que nuestra historia transcurra ambientado en el mundo rural o donde la Naturaleza desempeñe un papel fundamental.

AQUI podreis encontrar el resto de relatos participantes:


"CASIO, EL DENTISTA"

Imagen: Pixabay


Nunca me cansaré de escuchar aquella historia. De cuando mi madre era niña y estuvo un par de días rabiando en casa con un tremendo dolor de muelas. La abuela, que conocía la mala fama del dentista del pueblo se resistía a ir a su consulta, pero como el dolor era insoportable y de noche incluso se le iba la cabeza de la misma fiebre, al tercer día, armándose de valor decidieron llevar a mi madre.

Ella siempre había oído que a Don Casio le llamaban el Carnicero, convencida que tendría un negocio donde despachaban carne en algún pueblo cercano y lo de sacar muelas era un más a más que hacía para sacarse un dinerillo. Porque lo que eran dentistas, por aquel tiempo y por aquellos lares, no había demasiados.

Tras atravesar la mies de varios vecinos, a zancadas mi abuela, y a rastras mi madre, llegaron al caserío. Al abrirles la puerta su mujer e invitarlas a entrar en lo que muy generosamente ella llamó la consulta, ya se dieron cuenta que distaba mucho del dispensario médico donde las atendían habitualmente el doctor y su enfermera en Marina de Cudeyo, a unos kilómetros de allí.

Era un cuarto con un ventanuco alto y pequeño que no dejaba ver el exterior ni entrar luz al interior. Mi madre se sentó en aquella silla, que en mejores tiempos habría sido de un buen dentista, y esperó nerviosa a Don Casio.

Llegó tras un buen rato, saludando sonoramente al entrar y se dirigió directamente a la consulta donde su esposa le había anunciado que estaban esperandole. Se quitó rápidamente la chaqueta, se arremangó la camisa y mientras le preguntaba a la abuela, sentada en un rincón cual era el problema, sin lavarse las manos se puso manos a la obra pidiéndole a mi madre que abriera la boca y le señalara la muela que le dolía.

Le acercó una potente luz a la cara que la cegó por unos minutos mientras le daba un vaso con un enjuague según dijo para adormecer la muela, aunque por el olor a ella le recordó los licores que corrían por casa los domingos.

Se encontró enseguida unas tenazas enormes en la boca con las que él pretendía tirar fuerte para extraer aquella dolorosa muela. Cada vez que el bruto de Don Casio tiraba de ella, mi madre le seguía levantando todo su cuerpo de la silla, y así varias veces porque aquella muela no quería salir. Don Casio empezó a ponerse nervioso al ver que la operación se eternizaría de aquella manera. Decidido colocó una rodilla sobre el regazo de mi madre sorprendida, mientras que con un brazo la sujetaba a la altura del pecho frenando su avance, con el otro tiraba con todas sus fuerzas, sin demasiado buen resultado. En el último tirón, al extraer por fin aquella maldita muela, mi madre entre sollozos soltó un buen grito al notar un corte en el labio. Mi abuela agarró a mi madre del brazo y la sacó de allí mientras con una retahíla de insultos se despedía de Don Casio camino al dispensario. Allí le cosieron la herida con varios puntos que hoy tras cuarenta años, aún se le nota la cicatriz.

Después de semejante aventura, mi familia tardó en volver a visitar a Don Casio. Cuando pensaban que nunca más volverían a solicitar sus servicios, un par de años más tarde, Caridad, la hermana pequeña de mi madre, tuvo una emergencia una tarde de domingo. Sin vacilar y debido a la urgencia, mi abuela acudió al dispensario de Don Casio de nuevo. Les abrió la puerta su esposa, tan amable como siempre y les ofreció un café mientras esperaban a que él regresara. Uno de sus hijos fue a buscarlo a la bodega del pueblo, donde estaba tomando unos vinos con algunos vecinos mientras echaba una partida al mus.

Caridad era pequeña, pero algo había oído sobre la mala fama de Don Casio. Iba asustada, pero estaba alerta y vigilante a lo que pasara en aquella consulta. Don Casio tan pronto llegó, repitió su ritual habitual: se quitó la chaqueta, se arremangó la camisa y mientras preguntaba a mi abuela cual era el problema, llenaba un vaso con el supuesto enjuague y se lo tendió a la pequeña Caridad. Nada más oler aquel licor, la pequeña tiró su cabeza para atrás negando con la cabeza y apartando el vaso que Don Casio le ofrecía. Éste acercó la potente luz a la cara de la niña mientras intentaba que abriera la boca. Caridad se asustó al ver la cara de Don Casio tan cerca de la suya, con aquellas pobladas y negras cejas y su fuerte aliento a vino, y aún hoy nadie sabe que fue primero, si el mordisco que le propinó en la mano al dentista o la patada que recibió éste en su entrepierna.

Ni que decir tiene que ningún miembro de la familia se le permitió volver a la consulta de Don Casio, ni tampoco pasar por los alrededores de su casa. Únicamente coincidían los domingos en la iglesia, y se intercambiaban miradas llenas de rencor y desprecio desde lejos.

“Justicia divina” decía la abuela al salir por última vez de aquella consulta, y aún lo sigue diciendo con una leve sonrisilla cuando nos cuenta su historia.


*Mies: En Cantabria, conjunto de sembrados de un valle.



AQUI podreis encontrar el resto de relatos participantes:




dimecres, 11 de setembre del 2024

Cada jueves, un relato - Tema: El vacío existencial – “Adiós”

Esta semana desde su Blog BITACORA LITERARIA, nuestra amiga NURIA nos propone como tema para el Reto Juevero de esta semana, el vacío existencial.

Se trata de escribir sobre la pérdida de la motivación y del interés por lo que acontece, igualmente puede ser la sensación de «no tener nada dentro».

El protagonista puede sentir un vacío representacional o existencial (vivencia de no tener nada en la cabeza, no poder pensar, no recordar), un vacío afectivo (sentir indiferencia hacia casi todo), un vacío mental (no tener fuerzas para llevar un proyecto adelante), un vacío de deseos (no anhelar nada) o un vacío de fantasías (no poder imaginar).


AQUÍ podréis encontrar el resto de relatos participantes.

"ADIÓS"

Imagen: Nuria Espinosa

Adiós,

No es la forma habitual de empezar una carta, pero quería dejar bien claro que se trata de una despedida. Aprovechar para escribirte todo aquello que no me atreví a decir ni preguntar durante todos estos años. Imagino que en parte fue por evitar discusiones y preocupaciones a tus padres, que son mis abuelos, y que por culpa de tu total ausencia en mi infancia me criaron como si fuera hija suya.

Jamás pude comprender como el padre de una niña de tres años, decide un buen día hacer la maleta y largarse de casa, abandonando a su familia. Sin preguntarse siquiera como se encontrará su hija, si necesitará algo, si le recordará, si le echará de menos, y como será su vida sin él. Cuando reapareciste en mi vida a mis quince años, tuve esperanzas de recuperar el tiempo perdido y el padre que nunca tuve, pero enseguida me di cuenta que yo no te interesaba para nada.

Quizá nunca fui del todo sincera, no hice comentario ni pregunta alguna para esquivar tan desagradable tema y así evitar enfrentamientos innecesarios. El mal ya estaba hecho y no había manera de repararlo. Tu actitud despreocupada al vernos hizo creer siempre a los demás que todo iba bien entre nosotros y que nada malo había ocurrido, pero no pudo ser más hiriente para mí. Y con cada encuentro y desaire tuyo se tejía en mi estomago un nudo que cada vez apretaba y asfixiaba más.

Me pregunto si pude hacer algo más, esforzarme por entenderte, perdonarte, olvidar y empezar de cero. Pensé que callando todos mis sentimientos y frustraciones sobre nuestra inexistente relación, podría enfrentar mejor la situación y convivir contigo, en las escasas reuniones familiares en las que coincidíamos. En cambio, otras veces pienso que habría sido mejor todo lo contrario, enfrentarme a ti, soltar todo lo que pensaba y sentía, con la esperanza de captar tu atención, y quizá así despertaras y vieras claramente nuestra realidad, que para nada era la tuya.

Solo puedo decir que de ti únicamente he recibido indiferencia, desprecio y olvido. Creo que ha llegado el momento de que yo te corresponda con la misma moneda. He logrado deshacer mi nudo y llenar tu vacío, ahora me siento más ligera.

Se despide una hija a la que su padre nunca quiso conocer.

                        Marifelita



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Imagen: Pixabay



 


dimecres, 17 de juliol del 2024

Cada jueves, un relato - Tema: “Ese ser humano” – “Negra Vida”

Esta semana nuestra amiga CECY, desde su blog DESHOJANDO RELATOS nos hace esta inspirada e interesante propuesta juevera.

Nos invita a compartir algo de aquella persona que nos hubiera gustado conocer, mirar más de cerca, jugar, charlar, conversar o simplemente tenerlo entre muchos más de nuestros seres cercanos.

No solo invitemos a jugar a esos grandes conocidos, célebres o famosos, también a veces en el anonimato tenemos grandes desconocidos, por ejemplo, conocer a un antepasado lejano.

Cecy nos invita a soñar, jugar y divertirnos en el formato que queramos sin exceder las 350 palabras.



AQUÍ podréis encontrar el resto de relatos participantes.

"NEGRA VIDA"
Pintura: "Arrels" del artista


La primera vez que se vistió de negro fue con quince años, para el entierro de su anciano padre. Después de aquel día, su madre tiñó toda su ropa y la de sus hermanas de negro.

Para un cumpleaños en el que ya estaba próximo el final del luto por su padre, su hermana mayor le compró una blusa blanca preciosa, con las mangas de un laborioso encaje muy fino y elegante. Pero la vida no perdona, a las pocas semanas falleció su hermano pequeño, tras una larga enfermedad. La blusa blanca ni siquiera la pudo estrenar, se la probó a escondidas y se observó frente al espejo con ella puesta mientras le caían unos amargos lagrimones por las mejillas. La tiñeron de negro como el resto de su ropa y así la lució durante años.

Así que fielmente a su credo y a lo que se esperaba de ella, cumplió el nuevo luto, uno detrás del otro, sin escatimar ni un solo día. Por aquel entonces se casó con un muchacho del pueblo, de familia republicana y sin dudarlo se casó por lo civil con un bonito y nuevo vestido negro. De no hacerlo así hubiera sido la comidilla del pueblo. El novio tenía prisa por casarse y ella cedió olvidando su deseo de poder casarse de blanco algún día.

Luego vino la guerra que se llevó a tantos hombres y muchachos del pueblo, entre ellos a su marido. Y entonces ya el luto vino para quedarse.

La primera vez que se vistió de color fue para la boda de su hijo, después de veinte años vestida de negro. El vestido era verde oliva y aunque en las fotografías en blanco y negro que se conservan de aquel día no se aprecia, en su memoria siempre quedó como un día histórico.

Aquel día no se encontró del todo a gusto, precisamente por su vestimenta. Le daba la sensación que todo el mundo la miraba, y así era porque además de estar estupenda la joven viuda, era una de las protagonistas de la boda. Pero ella lo percibió como que llamaba demasiado la atención. ¿Fue demasiado osada al escoger aquel vestido? ¿El color quizá no fuera el apropiado? Lo guardó en el fondo del armario hasta que nació su primer nieto, gran ocasión para celebrar la vida y lucirlo de nuevo orgullosa.

Salir a la calle vestida de otro color que no fuera el negro se le hacía extraño, tenía una sensación de que la gente la observaba, como si saliera desnuda, expuesta a todo el mundo y eso la inquietaba.

Durante su larga vida le acompañó aquel luto eterno que supo lucir siempre con tanta convicción y dignidad. Ella era mi bisabuela, me han hablado tanto de ella que es como si la conociera.




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Imagen: Pixabay

diumenge, 14 de juliol del 2024

Microreto de Julio - Tema: La receta - “La receta de la abuela”

Para el VAdeRETO de este mes de Julio, desde el Blog JACSNET/ACERVO DE LETRAS, nuestro amigo José Antonio nos proponen un reto muy concreto y especial.

Se trata en esta ocasión, de crear un relato alrededor de una RECETA DE COCINA.

Puede ser la misma receta la que provoque la trama, pero también ser simplemente una excusa para que los protagonistas se metan en ella. Puede ser una receta de la abuela, la fórmula de un condumio modernista; un plato frío para refrescarse en verano o uno de cuchara y toalla para secarse el sudor; una receta típica de vuestra región o exótica y más peligrosa que un mosquito tigre enfadao. Elegiremos el género del relato, el escenario, los personajes y el momento.


AQUÍ podeis encontrar el resto de relatos participantes:

"LA RECETA DE LA ABUELA"

Imagen: Pixabay


Hoy es Navidad, y desde ayer la abuela, dueña absoluta de la cocina estos días y también el resto del año, casi no sale de ella.

Anoche disfrutamos toda la familia de un buen banquete igual que hoy, pero después de la gran comilona, tras servir el café y algunos turrones de postre, todos han desfilado poco a poco para casa. Y es que ya saben que a la abuela aun le queda otra sesión en la cocina para seguir con las celebraciones navideñas.

Ahora le toca el fregoteo, hay que ir con cuidado con la vajilla buena, la cubertería y la cristalería, reservadas para estas ocasiones especiales. Nada más y nada menos que doce comensales. Cuando ya está todo limpio y escurriéndose, esperando ser colocado de nuevo en la vitrina, la abuela empieza a ponerse con la comida especial de mañana, San Esteban, día festivo en Cataluña.

Como cada año, calcula que va a sobrar carne y verduras del caldo típico navideño, además de parte de la carne rustida que ha preparado como segundo plato. Con todas estas sobras empezará a preparar el plato especial.

Primero toca deshuesar la carne del rustido y a desmigarlo en hebras bien pequeñas. Luego lo pone en una cazuela y con las verduras del caldo y la guarnición que han sobrado, prepara un relleno. Tritura todo con la picadora y la masa resultante la deja reposar hasta mañana.

Al día siguiente, se levanta pronto y se pone manos a la obra, porque aun le queda trabajo. Con el relleno de ayer y mucha paciencia, irá montando cada uno de los canelones, enrollándolos sobre el relleno, y colocándolos en fila india sobre la bandeja que irá al horno.

Imagen: Pixabay

El paso final, pero no por ello menos importante, la preparación de una salsa bechamel casera, bien espesa y sin grumos, que solo se consigue batallando fuertemente con la harina, y removiendo sin parar mientras se añade la leche y se obtiene la textura deseada.

Acabará por verterla después sobre la bandeja llena de canelones y echará un poco de queso rallado para gratinarlos.

En cuando el abuelo entra en la cocina y le dice: —¡Que bien huele! —la abuela ya tiene preparada su respuesta de siempre: — ¡Mejor sabrá!

Y es que es el mismo ritual de cada año, todos sentados ya a la mesa para celebrar este día de San Esteban, esperando ansiosos el plato estrella del día. Los más comedidos y prudentes piden dos, aunque luego seguro que querrán repetir. Otros más hambrientos quieren tres y los más fans de saque ya pedirán cuatro. A unos les encantan la parte del queso gratinado, bien tostadito, otros los prefieren sin bechamel.

Todos callados mientras se escaldan por pura ansia con la bechamel ardiendo. Y la abuela que pregunta: —No decís nada, ¿están buenos? — Y todos al unísono responden: —¡Si, muy ricos abuela!

Y ella satisfecha contesta: —¡Como estais tan calladitos! Claro, ya dicen que “Oveja que bala, bocao que pierde”.




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Imagen: Pixabay



dimecres, 2 d’agost del 2023

Reto Juevero - Tema: "Bailando" - "EL PISOTÓN"

Para el reto juevero de esta semana nuestra compañera INMA desde su Blog MOLI DEL CANYER nos invita a bailar. Su propuesta para esta semana es crear una historia, relato o poema, donde el baile esté presente.

Así que, ¡A bailar se ha dicho!


AQUI podréis encontrar el resto de relatos participantes.


"EL PISOTÓN"

Foto: Pixabay

Ángel se levantaba con el canto del gallo. Se lavaba la cara, se vestía y bajaba a la cocina donde le esperaba su madre con el desayuno.  Salía de casa bien abrigado y esperaba cada mañana al hijo del cartero que pasaba en su vieja bicicleta y lo llevaba hasta el embarcadero del pueblo vecino.

Allí cogía la barca para pasar al otro lado de la bahía, y una vez en la otra orilla, corría hasta la estación para tomar el tren hasta la capital, a ocho kilómetros de distancia. Al llegar solo tendría que caminar unas calles y ya en la escuela le esperaban varias horas de intensas clases.

 

Teresa, la mayor de siete hermanos ya había dejado la escuela el año anterior. Ahora ayudaba a su madre con las tareas de la casa y con los hijos más pequeños. Hacía las camas, daba el desayuno a sus hermanos, los llevaba a la escuela e iba a los recados que le encargaban, mientras su madre regentaba la bodega del pueblo.

Al mediodía llevaba a su padre, que trabajaba en el pueblo vecino, la fiambrera con la comida recién hecha. Así que salía de casa con prisas para no perder la barca que la pasaría al otro lado del rio para llegar a la carpintería a tiempo. La esperaba siempre con una sonrisa, impaciente por saber que comida le aguardaba. Una vez acababan de comer, recogiendo con un mendrugo de pan hasta el último rastro del guiso, Teresa regresaba a casa de nuevo en la barca.

 

Había días que coincidía con un niño que se sentaba al fondo. Iba vestido de uniforme y con una cartera cargada de libros, parecía muy pesada. Siempre iba tan cansado, que daba cabezazos durante el corto trayecto, por lo visto con el vaivén de las corrientes le vencía el sueño.

Cuando el barquero anunciaba la llegada, el niño abría los ojos sobresaltado y se bajaba corriendo de la barca, atropellando a todos los que estaban a su paso.

Teresa siempre pensaba que vaya un mal educado, con las prisas más de una vez le había dado un pisotón y ni siquiera se había girado para disculparse.

 

Quien le iba a decir a Teresa que unos veranos más tarde, ese mismo niño volvería a darle más de un pisotón en la pista de baile, en las ferias de verano que se organizaban en los pueblos cercanos. Pero esos ya no le importaron tanto.


dimarts, 15 de novembre del 2022

Cada jueves, un relato: - Eran otros tiempos: “Soy nacida del año doce“

 

En esta ocasión nuestra amiga INMA, en su Blog “Moli del Canyer” nos propone desarrollar un relato a partir de una selección de fotografías algo antiguas y muy inspiradoras. Podemos escoger una de ellas y explicar su historia.

Aquí podréis encontrar el resto de relatos participantes en este nuevo y nostálgico reto.




SOY NACIDA DEL AÑO DOCE


Era lo primero que decía cuando alguien la elogiaba por lo bien que se conservaba para su edad. También era el presagio de que algún relato de su juventud estaba a punto de empezar. Anécdotas tenía miles. Sin duda la más repetida era ésta.

Ella quedó viuda con dos niñas pequeñas en la guerra. Para lo más básico como pan, harina, café o leche, se tenía que hacer cola en los puestos de racionamiento. La leche en polvo era muy codiciada y escasa. El café y la harina venían en pequeños paquetitos que alargaban al máximo y que incluían algún tropezón inesperado por lo que merecía la pena pasarlos por un colador. Al llevarse el pan a la boca, se podía encontrar algún objeto que por accidente perdiera el panadero dentro de la masa, como algún pelo, una uña, un trocito de madera, o incluso un botón, que en una ocasión casi hace que se partiera un diente.

Esas colas eran concurridas y muy lentas, coincidía con vecinos del barrio con los que charlaba hasta que le tocaba su turno. Dependiendo del oficial al cargo, la cola era en un estricto orden y silencio, o más informal si acudía el mismo asiduamente y ya lo conocían.

En una ocasión una desconocida se le intentó colar mientras ella daba conversación a una vecina y empezaron una pequeña discusión. Uno de los guardias era nuevo y quizá nervioso por la sorpresa o ansioso por hacerse respetar, no dudó en acercarse para ver que ocurría y dejar clara su autoridad. Ella no se dio ni cuenta, que ya tenía al policía encima repartiéndole un porrazo tras otro. El incidente provocó que de pura rabia se despachara a gusto con el policía, y su afilada lengua hizo que esa noche la pasara en un calabozo. Al día siguiente regresó a casa, con las manos vacías y deseosa de encontrar a sus niñas a cargo de la vecina del segundo, tal como les tenía dicho que hicieran si veían que a cierta hora mama no regresaba a casa.

Ella siempre mantuvo la teoría de que un bulto que le salió en un pecho con los años, vino a raíz de los porrazos que le propinó el policía aquel día. Ese bulto se convirtió en un cáncer de mama que por suerte fue extirpado y salió con vida para poder explicarnos mil veces esta anécdota que según ella fue la causante de semejante disgusto.

dimecres, 10 d’agost del 2022

Reto Juevero – “ Gabi, el liante”

Me sumo a esta original propuesta de NEOGEMINIS, en su nuevo "reto juevero". La idea es crear un relato basándose en el nombre de uno de tus blogs favoritos.

Podeis leer al resto de participantes Aquí.



Como muchos chavales de la postguerra, era un niño tremendamente espabilado. De familia muy humilde que malvivía en unas chabolas a las afueras de Madrid, era el benjamín de la casa y pronto destacó entre sus siete hermanos, por su encanto y talento natural.

Los niños mayores cuidaban de los más pequeños, mientras sus padres pasaban todo el día fuera. La mayoría se dedicaba a la venta ambulante y otros muchos a trapicheos varios. Con ocho años recién cumplidos encajaba perfectamente en el mundo del pillaje del que iba absorbiendo nuevos conocimientos día tras día.

Una noche se presentó la policía en las chabolas buscando al sospechoso de cierta fechoría. Pronto se dio cuenta que podría ser su padre, ya que fue el único que no apareció por allí aquella noche. Pasaron otras muchas sin saber de su paradero, y su madre preocupada por no saber si el marido estaría preso, desaparecido o muerto, decidió recoger sus cosas y marcharse con su prole. Ella se llevó a los más pequeños al pueblo de sus padres. Los más mayores se repartieron por las casas de algunos familiares. Pero el pequeño Gabi, que era tan espabilado, se quedó con su padrino para ayudarle en su puesto ambulante.

Su nueva vida de mercadillos le pareció excitante al principio, hasta que se cansó de esperar en la parada, muchos miraban, pero pocos compraban. Decidió ofrecerse como limpiabotas en algunos cafés y bares del centro de la ciudad. Se sacaba un buen dinero, era el más rápido, barato y simpático de los muchachos, tenía muy buena memoria para los nombres y caras de los clientes y siempre les proponía una divertida conversación o les cantaba alguna copla que le recompensaban con una buena propina.

Con el tiempo se dio cuenta que aquellos señores de trajes elegantes, bien peinados y gustos caros tenía otras cosas en común. Por la mañana podían salir a desayunar y pasear con señoras arregladas y enjoyadas de buena familia, mientras que por las noches alternaban con otras señoritas, más jóvenes, de distinta posición y menor elegancia en el vestir, que definitivamente no eran sus esposas. Vio una oportunidad de negocio, sugiriéndoles cada noche a las puertas de los clubs, que pensarían sus señoras al día siguiente si el dejaba caer, mientras limpiaba sus botas durante el desayuno, que la noche anterior habían sido vistos en otras compañías. Perdió algunos clientes que dejaron de pasear por la zona con sus esposas, pero otros muchos seguían alternando por las noches y pagaban su pequeño impuesto para asegurar su discreción.

Con los años Gabi, liante de primera se convirtió también en todo un tunante. Mejoró su técnica y consiguió reunir el dinero para comprarse una cámara de fotografiar que, aunque no era nueva, fue una herramienta excelente para chantajear a sus víctimas, con imágenes nítidas y precisas de sus clientes en situaciones comprometidas. Llegó incluso a compincharse con algunas muchachas, utilizándolas de cebo para así conseguir más fácilmente sus propósitos y mejorar su rendimiento.

No tardó demasiado en comprobar que en su plan olvidó un detalle importante. Muchos de aquellos caballeros de posición, se codeaban con la flor y nata de las autoridades locales, y acabaron advirtiendo al comisario de la zona, que había cierto joven que les estaba extorsionando desde hacía un tiempo.

Gabi tuvo que huir precipitadamente por la puerta de atrás de varios locales nocturnos donde la policía venía a buscarle. Con el tiempo no había club en la ciudad que no lo conociera, ni policía que no lo reconociera nada más cruzárselo en una esquina. Si no quería acabar en el calabozo tendría que cambiar de aires. Fue entonces cuando pensó en París, además de poder ganarse la vida como fotógrafo profesional, decidió probar suerte con su lucrativo negocio al otro lado de la frontera, pero eso ya será otra historia…



II Edición de la Feria Literaria "FES-TE DE LLETRES" - 3 de Octubre de 2026 - Plaça Angel Pestaña (Nou Barris) BCN

  ¡Hola Blogueros! Hoy os recordamos un evento literario que no os podeis perder. Se trata de la 2ª Edición de la Feria Literaria “FES-TE DE...