dimarts, 9 de desembre del 2025

Concurso de Diciembre – EL TINTERO DE ORO – Homenaje a Terry Pratchett y "El Color de la magia" - "Se busca: Cruz de Malta"

Para el concurso de este mes de diciembre, nuestros amigos de "EL TINTERO DE ORO", nos han propuesto hacer un homenaje a la obra del genial autor Terry Pratchett y su universo tan particular y alocado del "Mundodisco".

Para ello el relato que tendremos que presentar será como siempre de un máximo de 900 palabras y debe incluir un elemento mágico o fantástico que cree más caos que ventajas.


AQUI podreis encontrar el resto de relatos participantes:


"SE BUSCA: CRUZ DE MALTA"

Imagen: Pixabay

COMPRO CUBERTERÍA DE PLATA “CRUZ DE MALTA”. Ese fue el texto que puse en el cartel y con el que empapelé el barrio entero, para recuperar la cubertería de la abuela. Fue lo que me dejó en su testamento, además de una carta explicativa sobre su genuino valor.

No es solo una vieja y elegante cubertería, como verás enseguida si le dedicas tiempo y paciencia, comprobarás que tiene ciertas habilidades especiales, y que no todo el mundo sabe apreciar”.

El problema fue que mi padre, tras meter a la abuela en un asilo, y cuando se vio apurado al ver que sus negocios iban de mal en peor, empezó a vender todo lo que encontró de valor en su casa, incluida la valiosa cubertería.

Según las indicaciones de la abuela en una carta manuscrita de su puño y letra, su valor no residía únicamente en la exclusiva marca, sino en cierta particularidad: tenía el don de hacer que al comensal que la tuviera en sus manos y la utilizara regularmente, le convertía el sabor de la comida de su plato a lo que él deseara.

Cuando leí la nota pensé que se trataba de una broma de la abuela, era conocida por su peculiar sentido del humor y forma de vida. Se autodenominaba “la loca de la familia” y muchos estaban de acuerdo con aquella afirmación.

Para un joven estudiante como yo, con unas aburridas y tristes fiestas navideñas por delante, se convirtió en su objetivo principal. ¿Cómo podía recuperarla? Le pregunté a mi padre si tenía el nombre y teléfono del comprador, pero siempre fue un desastre y su respuesta, terriblemente decepcionante: no lo conservaba. Recordaba que era de un vecino de la zona, que había perdido la suya en una timba de póker y quería recupera otra antes de las navidades para que su mujer no se enterara.

Así que, fui a la copistería del barrio, encargué cien copias y colgué los carteles por el exclusivo barrio donde vivía mi abuela, uno de los mejores de la ciudad. Le dije a mi padre que si la encontraba me ayudara a pagarla porque me lo debía, era mía por derecho. Le convencí al decirle que podía ahorrarse mi viaje de fin de curso. Recientemente me había enterado de que Lola, la chica de mi clase que me gustaba, no iría, así que ya no tenía ningún sentido ese viaje para mí.

Pasaron aquellas navidades que resultaron larguísimas y deprimentes, porque tuve la ausencia de mi abuela muy presente durante todos aquellos días. Me pesaba encima una tremenda frustración al ver que mi plan para recuperar su cubertería había sido un desastre, ni una sola llamada.

Unos días después de Reyes, cuando lo daba todo por perdido, en plena cuesta de enero, recibí una llamada interesándose por mi oferta. En nuestra breve conversación me di cuenta enseguida que se trataba del mismo comprador que adquirió la de mi abuela, parecía impaciente por venderla, y llegamos rápido a un acuerdo con el precio. Le pedí el dinero a mi padre, que me lo dio muy a regañadientes y fui a la casa del vendedor. Piqué al timbre y mientras esperaba que me abrieran la puerta, pensaba en la gran suerte que había tenido al encontrarla. Pronto podría comprobar si lo que explicaba mi abuela en su carta era cierto, o solo me tomaba el pelo.

Enseguida vi que mi racha de buena suerte solo acababa de empezar cuando Lola, mi adorada compañera de clase, abría la puerta y me recibía sorprendida con una de aquellas dulces sonrisas suyas.

Me llevó al salón donde estaban sus padres visiblemente malhumorados. Cada uno sostenía un paño en la mano y frotaba la cubertería abrillantándola, antes de introducir cada pieza en su casillero correspondiente del elegante estuche.

Lola me ofreció tomar algo mientras sus padres acababan de repasar todas las piezas antes de entregármela. Al quedarme a solas en el salón con sus padres, continuaron una discusión que parecía que mi llegada había interrumpido. Yo deseaba con todas mis fuerzas que Lola saliera de la cocina ya que el tono estaba subiendo y yo no sabía donde meterme. Al mismo tiempo que vi regresar a Lola con una bandeja llena de aperitivos y bebidas, empezó a suceder algo ciertamente mágico.

Los cubiertos que estaban ya guardados en su estuche salieron de sus casilleros por su propio pie, algunos levitando suavemente y otros saltando violentamente encima de la mesa. Lola y yo contemplábamos maravillados aquella prodigiosa escena. Mientras, sus padres enzarzados en una acalorada discusión, cada uno con un cubierto en la mano, agitándolo bruscamente en el aire o apuntando al otro, se acusaban mutuamente de ser el culpable de todas sus desgracias.

Justo en ese momento se produjo literalmente una explosión de cubiertos por todo el salón. Yo cogí enseguida a Lola de la mano y nos refugiamos debajo de la mesa. Sus padres en medio del comedor fueron las víctimas entre gritos, maldiciones y reproches, de una violenta lluvia de cubiertos que se movían erráticamente de un lado a otro del salón, golpeándolos con fuerza o hiriéndolos con pequeñas punzadas y cortes.

Por lo visto mi abuela tenía razón, pero, o se quedó corta en sus explicaciones o no acabó de descubrir todas las posibilidades de aquel valioso legado que acababa de encontrar y que estaba deseoso por explorar.


AQUI podreis encontrar el resto de relatos participantes:



Por cierto, TINTEROS y resto de BLOGUEROS, aprovecho para desearos a tod@s unas ...






44 comentaris:

  1. Esta claro que no acaban ahi los poderes de la cubertería, ya que dotó a Lola de un influjo que atrajerá al prota, para volver con él o que al menos todo quedará en familia ( la de Lola y el prota).
    Muy bien conducido y ciertamente sorprendente la irrupción en escena de Lola.
    Besazoooo y suerte en el Tintero

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    1. Hola Gabi! Sin duda esta herencia inesperada y algo peculiar le dará al protagonista muchas sorpresas...y quizá tambien algun que otro dolor de cabeza! Je je! Un besote y suerte para ti también!

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  2. ¡ Excelente! Por ahí, por esos mundos desperdigada mi familia, todos tienen cubertería con el grabado "Cruz de Malta"....¡ya nada volverá a ser como antes cuando vaya a festines y utilice esos cubiertos , tras leer tu ingeniosa aportación! 💎

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    1. Hola Juan! Me alegro que mi relato te haya gustado tanto como para dejar huella en tu memoria con ese pequeño detalle! Je je! Un abrazote!

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  3. Estas Navidades estaré atenta a esa cubertería, no sea que me pase lo mismo ajja. Un buen texto. Te deseo una muy feliz Navidad.
    Gracias por este relato mágico , que pudiera ser real ajja ya te digo yo ajja.

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    1. Hola Campirela! Pues será cuestión de tenerla vigilada estas navidades! Je je! Un abrazote y ya me contarás!

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  4. Hola Marifelita, me gusta tu propuesta. Esos cubiertos "mágicos" dan para mucho. En especial disfruté las escenas que evoca tu narrativa: los cubiertos levitando y luego moviéndose para todos lados como proyectiles. Un relato que merece una continuación. Mucha suerte en el Tintero.

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    1. Gracias Ana! Esa escena justo fue la que me llevó a desarrollar la historia! Je je! Un abrazote y mucha suerte para ti tambien!

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  5. Bueno, una cubertería que cambia el sabor de las comidas es algo "fantástico" nunca mejor dicho cuando se trata de un relato tan imaginativo como este. Un abrazo

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    1. Hola Chelo! La verdad es que me estoy planteando pedir una a los Reyes Magos! Ja ja! Un abrazote!

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  6. Hola Marifelita
    Nos traes un relato divertido en el que el protagonista logra recuperar un objeto mágico, como pedía el reto del concurso, pero con poderes aún superiores y desconocidos para el joven. Ahora no sólo se ha logrado acercar a la chica que le gusta, sino que ya tiene su cubertería y además... Porque el relato da para una continuación que esperamos. Un abrazo y suerte.

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    1. Hola Marlen! Cuando se trata de magia, todo es posible. Cualquier objeto puede recobrar vida y aportarnos grandes e interesantes aventuras! Un abrazote y suerte en el concurso!

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  7. Una herencia muy particular y un relato muy visual, Marifelita. Se ve perfectamente el baile de esos cubiertos en el aire que salen de pronto disparados como dardos. Estupenda la historia, mágica e imaginativa.

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    1. Gracias Marta! Particular pero ciertamente inquietante y peligrosilla al mismo tiempo! Je je! Un abrazote!

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  8. Hola, Marifelita.
    No cabe duda de que tu relato cumple todos los requisitos del reto de este mes de El Tintero: ¡vive Dios que en tu relato hay un elemento mágico que, de momento, crea más caos que ventajas... aunque todo se andará!
    El texto es muy bueno, compañera, me ha encantado e intrigado a partes iguales, y tiene potencial para una larga continuación.
    Como ya te dije en mi respuesta a tu comentario en mi blog, te deseo mucha suerte en el concurso.
    Un abrazote.

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    1. Hola Patxi,
      Parece ser que el primer contacto con la misteriosa cubertería familiar a resultado ser algo caótico, si! Je, je! Ahora solo queda saber si el heredero protagonista está dispuesto a descubrir todas sus posibilidades ocultas! Un abrazote y mucha suerte para ti también!

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  9. Y además, la cubertería no solo mejora el sabor de los patos, es mucho más que eso, una batalla campal para que los chicos puedan descubrir lo que sienten bajo la mesa que los ampara.
    Marifelita, magia y ganas de poseer esa cubertería para mi menú de navidad. Pestámelos, porfa.
    Abrazos, compañera.

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    1. Hola Tara!
      Si encontrara esa cubertería no dudaría en prestártela encantada! Ja, ja! Aunque no se si te iba a arruinar las navidades con su fuerte cáracter y personalidad incierta! Un abrazote y felices fiestas!

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  10. Hola, Marifelita, madre mía con la cubertería, se las traía. Se contaminaron del mal humor de la casa y acabaron así arrojándose, lo raro es que quedaran vivos. Y encima qué casualidad que era la casa de la chica que le gustaba (que, por cierto, qué bien que la has introducido en el texto con el viaje de estudios).
    Creo que esta noche ceno sin cubiertos...
    Un abrazo. 🤗

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    1. Hola Merche! Parece que los cubiertos se empapan de los deseos y sentimientos de quien los empuña. Acabó siendo todo una curiosa casualidad para el protagonista coincidir con su compañera Lola en esta alocada aventura! Es cierto que ahora no comeremos ninguno tan tranquilos como antes, verdad? Je, je! Un abrazote!

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  11. ¡Hola! Menuda la que liaron los cubiertos. Tu protagonista aún no sabe si lo del sabor es verdad o no, pero de lo que sé se ha enterado es que cuchillo, tenedores y cucharas entre otros, saben liarla bien parda.
    Suerte en el reto, compañera.

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    1. Hola Noelia!
      Efectivamente aun no ha comprobado todas las posibilidades que encierra la mágica y enérgica cubertería! Je, je! Un abrazote y mucha suerte para ti también, compañera!

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  12. La premisa es sencilla pero efectiva: un chico hereda una cubertería “especial” que, según la abuela loca, convierte la comida en lo que el comensal desea… pero la realidad es mucho más retorcida y genial: los cubiertos transforman el sabor según el estado de ánimo o los deseos profundos (no siempre conscientes) de quien los usa. En manos de una pareja en crisis, la comida sabe a reproches, amargura y rencor, hasta que explota literalmente en una rebelión de tenedores y cuchillos voladores. El narrador es un adolescente crédulo y algo ingenuo que solo quiere recuperar el legado (y de paso impresionar a Lola), y el contraste entre su ilusión romántica y el caos doméstico que presencia es hilarante. La escena del salón es puro cine: los padres discutiendo con cubiertos en la mano, la cubertería saliendo sola del estuche, levitando o saltando, y la lluvia violenta de plata mientras los chicos se esconden bajo la mesa cogidos de la mano. Es comedia negra con un puntito gore suave, pero sobre todo una metáfora brutalmente divertida del matrimonio tóxico: la comida sabe a lo que realmente sientes, y si lo que sientes es odio… pues te lo comes (o te lo clavan).El remate con el protagonista pensando que la abuela “se quedó corta” y que está deseoso de “explorar” todas las posibilidades deja un regusto inquietante y abierto: ¿qué pasará cuando él la use? ¿Y con Lola?
    Un abrazo!

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    1. Hola Marcos! Siempre dicen que la realidad supera la ficción, no? Je je! Es verdad que el final se carga un poco la visión romántica de la magia clásica, y se muestra un desenlace algo más canalla perp lleno de posibilidades! Muchas gracias como siempre por tus extensos y detallados comentarios! Un abrazote y mucha suerte en el concurso!

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  13. Muchas gracias, Marifelita, por participar en la 49ª edición de El Tintero de oro en homenaje a Pratchett. Un abrazo y suerte!

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    1. Hola Pepe!
      Gracias a vosotros por esta fantástica propuesta, tan original y refrescante! Y es que Pratchett se merecía este pequeño homenaje! Un abrazote!

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  14. Pues sí que se quedó corta la abuela en sus explicaciones. Me imagino la escena como una comida movidita en el castillo de Howarts, de magia y hechicería, con cubiertos y pastel de hígado volando por todas partes. A ver qué más descubre nuestro protagonista de la cubertería de la abuela.
    Te deseo lo mejor en el concurso, Marifelita. Un saludo.

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    1. Hola Bruno,
      Supongo que dejó lo mejor para que su sucesor lo descubra por el mismo! Y vaya descubrimiento! Je je! Un abrazote y suerte tambien en el concurso!

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  15. Hola Marifelita, no veas que peligro tiene la cubertería. Esperemos que tenga otras habilidades mejores que traigan mejores cosas. Aunque es posible que den lo que ofrecen los que la poseen. Un relato muy original e imaginativo. Un abrazo.

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    1. Hola Ainhoa!
      Pues peligro es poco...je je! Esperemos que esté en buenas manos al heredarla el nieto! La presentación ha sido algo accidentada, si...! Ja ja! Un abrazote y suerte en el concurso!

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  16. Miedo y gracia es lo que me da esa cubertería. Veo tenedores desnudos por toda la casa. Mis más cálidas felicitaciones

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    1. Hola Juana!
      Yo tambien creo que esta cubertería despierta sentimientos opuestos al mismo tiempo! Positivos y negativos por igual! A ver si el aprendiz sabe sacarle buen partido! Un abrazote!

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  17. Que peligro tiene es cubertería lo.
    ,mismo te sirve para comer como para atacar al que tengas más cerca.y formar una batalla campal entre los comensales
    La abuela no le dijo todos los poderes que tenía.
    Muy gracioso el relato Marifelita
    Un abrazo
    Puri

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    1. Gracias Puri!
      Si, efectivamente la abuela, un tanto pícara, se guardó la información más importante! Je je! Un abrazote y mucha suerte en el concurso!

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  18. Hola Marifelita. Hay que ver que herencias dejan las abuelas, y más si son de la clase de esta que parece que ha vivido la vida sin desperdiciar ni un segundo. Hay que reconocer que al chico no le salio mal la jugada, pues sin esperárselo siquiera ha tenido la oportunidad de ligarse a Lola incluso en las propias narices de sus ¿futuros? suegros. Bueno, si es así al final la cubertería quedará en familia. Un abrazo.

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    1. Hola Jorge!
      Realmente la situación no podría ser más sorprendente y beneficiosa para el joven protagonista. Ahora solo habrá que esperar y ver si sabe sacarle partido! Je, je! Un abrazote y suerte en el concurso!

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  19. Nada mas triste que ver los objetos mas valiosos de la familia en manos de extraños. Muy mal el padre por no cuidar el legado familiar. Un tenedor picudo para el.

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    1. Hola J.C.!
      Hay personas que tenemos mucho apego a los objetos y recuerdos familiares, y otros que no tanto. Por lo que parece el nieto si que es de nuestro mismo club y buscó su curiosa y caprichosa herencia hasta encontrarla! Je, je! Un abrazote y suerte en el concurso!

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  20. ¡Hola Marifelita! Me ha parecido súper simpática la cubertería mágica de la abuela, con ese caos familiar explosivo cuando el prota va a recuperarla... ¡y abre la puerta Lola, la chica que le gusta! Las abuelas son como los gatos: dejan magia por donde pasan. ¡Feliz Navidad y muchísima suerte en el concurso! Un abrazo enorme.

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    1. Hola Eitan!
      Efectivamente el primer encuentro con la cubertería extraviada fue toda una explosión de magia y descontrol. A ver si el nieto podrá dominar tan caprichoso hallazgo y sacarle partido! Un abrazote y mucha suerte en el concurso!

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  21. Los objetos cargados de poder (o de pasado) tienen consecuencias imprevisibles si se usan sin comprenderlos o sin respeto.
    Me gustó mucho tu relato, el mensaje es claro y muy potente.
    Saludos y suerte en el Tintero.

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    1. Hola Cynthia!!
      Sin duda los objetos familiares siempre van cargados de historia y mucho sentimiento. Esta cubertería tenía además un plus añadido que era inimaginable para el protagonista, aunque todavía está por ver su potencial! Estará a la altura de su legado familiar? Un abrazote y mucha suerte en el concurso!

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  22. Hola, Mariferlita! Qué maravillosa idea dotar de magia a un objeto heredado de un familiar, en este caso, la abuela. Me ha hecho pensar en algo que me dejó la mía y quizás hasta escriba algo sobre ello. Pero volviendo a tu relato, me gustó mucho, tiene una chispa de humor y lo más importante, logró reunir al protagonista con la chica que quería! Eso sí es magia!
    Un abrazo

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    1. Hola Mirna!
      Cuando los objetos son familiares y les tenemos un cariño especial somos nosotros quien les dotamos de magia, ¿no te parece? Je, je! Me alegro que te haya gustado mi relato y que al mismo tiempo te haya sugerido escribir tu otro! Un abrazote!

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