dilluns, 17 de febrer del 2025

Relatos con Ginebra Blonde en Serendipia– “Resiliencia ” - “Bionic-A”

Nuestra amiga GINEBRA BLONDE desde su nuevo blog SERENDIPIA nos propone el siguiente reto para este mes de Febrero. El tema propuesto será escribir entorno a la idea de “Resiliencia”.

Partiendo de la definición: dícese de “la capacidad para adaptarse a las situaciones adversas con resultados positivos”.

Como siempre, para ilustrar nuestras historias, Ginebra nos propone unas ilustraciones, en este caso de la artista Elly Liyana Ruslan, muy sugerentes.

Y hablando de Resiliencia, tras las peripecias sufridas por Ginebra con su antiguo Blog, le deseamos toda la buena suerte del mundo en esta etapa nueva con su nuevo blog "Serendipia" y la felicitamos por ello.


AQUÍ puedes encontrar el resto de imágenes y relatos participantes:


" BIONIC-A"


Imagen: Elly Liyana Ruslan

Cuando voy por la calle, la gente que pasa por mi lado, me mira con cierto recelo. Si, veo en sus ojos parte de rechazo, en ocasiones miedo y en otros, miradas de lástima que les resultan imposibles de disimular.

Mi físico es un tanto peculiar, incluso con cierto toque futurista, no paso desapercibida. Algunos niños en el supermercado o en la parada del autobús se acercan osados a preguntarme si soy un robot. Las madres les dan un buen estirón y se apartan de mi lado ruborizadas y disculpándose nerviosas por su atrevimiento.

Debido a un aparatoso y desgraciado accidente que sufrí hace ya unos años, fui sometida a unas cuantas intervenciones que salvaron mi precaria vida. Sin duda, de haberme ocurrido muchos años atrás hubiera muerto sin remedio. Pero gracias a los grandes avances de la tecnología y la medicina, estoy viva para contarlo, aunque mi vida es totalmente diferente a la que llevaba antes.
Los primeros años fueron de total dependencia, principalmente de mis padres, volvía a sentirme como una niña. No podía caminar, no podía asearme por mí misma ni tampoco comer sola. Necesitaba ayuda para todo, hasta la cosa más sencilla e insignificante.
En el accidente que sufrí perdí todo el lado derecho de mi cuerpo, de la cabeza a los pies. Por lo tanto, me quedé sin mi brazo y pierna derechas, además de dejar tocados algunos órganos internos y también perdí la visión del ojo y el oído derecho.

La recomposición facial fue lo más fácil, casi no se me nota, con una operación de cirugía plástica, todo volvió a su sitio, tan solo mi implante sobre mi nueva oreja derecha da pistas de que mi audición no es del 100%.

Imagen: Elly Liyana Ruslan


Mi caja torácica, mi brazo y mi pierna nuevos, ya eran otra cosa… Tras varios implantes fallidos e intervenciones innovadoras, pasé unos años de quirófano en quirófano sin obtener los resultados que los ambiciosos cirujanos e ingenieros esperaban. Pero lejos de caer en la peor de las depresiones tras tantos intentos y sus decepcionantes resultados, no podía permitirme verlo de otra forma que una nueva oportunidad. 

Milagrosamente salí con vida de aquel aparatoso accidente, y siento que he sido escogida para disfrutar de una segunda oportunidad que no pienso desaprovechar. Tenía una muy mala vida antes, ahora lo puedo confesar. Mi familia, amigos y compañeros de trabajo vivían ignorantes de todo, aunque ahora que lo pienso en la distancia, veo difícil que no sospecharan que algo en mi matrimonio no funcionara bien.

Mi pareja nunca me puso la mano encima, pero en lo relativo al componente emocional se cebó conmigo. No supe nunca cual fue el detonante, la situación o el motivo que hiciera que me tratara como lo hacía. Solo cuando estábamos solos, me hablaba de esa manera agresiva, hiriente, despectiva y me hacía sentir tan poca cosa, insegura, desgraciada incluso dependiente. Ahora, miro atrás y no sé darme cuenta de cuando empezó todo.

Pero una noche fue más allá, o quizá yo no pude soportarlo. Estábamos regresando a casa, tras asistir a la fiesta de unos amigos. Esperábamos el metro en el andén y empezó como siempre su discurso, tras cualquier insignificante palabra mía. Aquella retahíla de insultos adornados con aquel educado vocabulario suyo, y aquel tono de voz pausado como si estuviera comentando cualquier tema banal y sin importancia. No era su volumen ni tono de voz el que me hería, sino el contenido y fondo de sus palabras.

Y entonces, delante de aquel público improvisado del andén y expectante al ver entrar el metro a la estación, sin pensarlo dos veces, decidí tirarme a la vía, sin no antes llevármelo conmigo. Y justo en el momento de saltar, le cogí por la manga del abrigo y tiré de él, cayendo juntos a la vía justo cuando el metro atravesaba el andén.

Él murió en el acto. Lo que quedaba de mí, tras unas semanas en coma, regresó a la vida milagrosamente, gracias a la atenta observación de un equipo de médicos e ingenieros que me propusieron su ambicioso proyecto tan pronto desperté de aquella larga pesadilla.

El proyecto del que soy producto, se llama BIONIC-A, debido a que soy el primer prototipo. Reconozco que conservaba cierta ilusión por averiguar si sería la primera mujer biónica al 50% de la historia y a día de hoy puedo decir que finalmente ha sido todo un éxito. Ahora hay muchas miradas y esperanzas puestas en mí, así que no puedo decepcionarlos, tengo una gran labor que realizar y un largo futuro esperándome.


AQUÍ puedes encontrar el resto de imágenes y relatos participantes.




Hace unas semanas, mis amigos del grupo literario “EL VICI SOLITARI” han estrenado su sección “REFUGI POÉTIC” para los amantes de la poesía. Si a tí también te gusta, cada semana puedes encontrar un nuevo poema AQUÍ.


Pintura: Lluis Rizzo Rey


 



dilluns, 3 de febrer del 2025

Concurso Febrero – EL TINTERO DE ORO – Homenaje a R.L. Stevenson y “La isla del tesoro” – “Una de piratas”

Para el concurso de este mes de febrero, nuestros amigos de "EL TINTERO DE ORO", nos proponen hacerle un homenaje a Robert Louis Stevenson y su gran novela “La isla del tesoro”.

Por lo que se tratará de escribir un relato que no supere las 900 palabras que gire en torno al tema de los piratas y los tenga como protagonistas.



AQUI podreis encontrar el resto de relatos participantes:

"UNA DE PIRATAS"

Imagen de Pixabay

Vagaba por el muelle sin éxito, preguntando a cualquier embarcación atracada si necesitaba dos manos más a bordo. De la última en la que estuve, me apearon en el primer puerto tras tildarme de “pájaro de mal agüero”. Por lo visto, fue poner el pie en cubierta y empezar a pasar cosas extrañas. ¿Tendría yo la culpa de todo lo malo que ocurría en un barco capitaneado por un tal Barba Loca? Tengo que agradecerle al menos que me perdonara la vida.

Pero cuando vi entrar a aquel majestuoso buque en la bahía me dije: “un día me convertiré en el Rey de los Piratas, y capitanearé uno como ese. Que digo uno, una flota entera”. De niño mi abuela decía que estaba destinado a grandes cosas, y con su convencimiento quise creer que tendría razón.

No pensaría lo mismo mi anterior patrón, Barba Rasa. Estuve una temporada a su servicio, encargándome de la pintura y restauración de su casco, mientras disfrutábamos de unos días atracados en la isla de Montserrat. Pero una noche alguien en la cantina se debió ir de la lengua y explicó que nuestras bodegas estaban repletas de infinidad de tesoros recogidos durante los meses anteriores en varias islas vecinas. Al acabar las reparaciones, zarpamos rumbo a un nuevo destino, y cual fue nuestra sorpresa al ser atacados por un tal Barba Chica. Creo que así le oí llamar, mientras estando escondido en mi rincón secreto de la bodega, pasaban a todos mis compañeros a cuchillo y desvalijaban todo su contenido. Lo que no sabían es que escondido en uno de los barriles supuestamente de provisiones pasé a la suya y me apeé sin dudarlo en el primer puerto que tuve ocasión.

Estuve unos días mendigando por las calles cuando una tarde, sentado en la puerta de la taberna local, no podía creer lo que mis ojos divisaban a lo lejos. Ese inmenso buque que anclaba ahora en el puerto no podía zarpar sin mí. Me presentaría ante el mismísimo Barba Sucia, legendario pirata del que tantas historias sangrientas se contaban y le rogaría formar parte de su tripulación. Por fortuna, conseguí enrolarme como grumete, encargándome de las tareas más peligrosas, sucias y desagradables que no quería hacer nadie. Pero a los pocos meses con mi encanto y don de gentes conseguí colocarme de ayudante de cocina.

Unas semanas después, debido a alguna enfermedad que nos llevamos del último puerto al que bajamos a por provisiones, o bien de algún alimento en mal estado, aquellos días en alta mar fueron cayendo uno a uno todos mis compañeros. Ni que decir tiene que fuimos entregando al mar cada uno de los cadáveres para que el resto no se contaminara de lo que fuera la causa de aquella extraña desgracia colectiva. Pero no sirvió de nada nuestra previsora medida, no pudiendo evitar la desgracia final, quedándome yo solo.


De esta macabra manera conseguí mi sueño de capitanear mi propia nave, aunque fuera por unos días. Siendo el único que queda a bordo, podría decirse que me pertenecía y era el amo y señor en cubierta, ahora que no había nadie más. Así que pasé a ocupar el confortante camarote del capitán. Estudié con atención las cartas náuticas y mapas que pude encontrar sin ser capaz de descifrarlos ni saber el punto exacto dónde estaba.

Por suerte mi testaruda abuela insistió en mi niñez en que aprendiera a leer, y así pasé los días devorando todos los libros que encontré en el camarote del capitán, y sorprendentemente, debajo de algún colchón del resto de la tripulación. Gracias a este pasatiempo las horas pasaban más rápido y fueron más llevaderas, de no ser así creo que habría enloquecido.

En otros ratos intentaba pescar algo, aunque con poca fortuna. No tardarían en acabarse las escasas provisiones que quedaban y que intentaba racionar y alargar en el tiempo todo lo que podía. Aunque me las comí pensando que quizá pudieran estar contaminadas de alguna manera, mi hambre pudo más que cualquier otra consideración. ¿Qué sería peor, morir de una descomposición o de hambre? Prefería no saberlo.
También varias veces al día y alguna vez durante la noche, hice sonar una enorme caracola que encontré en el camarote del capitán. Por lo que le oí comentar a sus hombres, fue un regalo de un rey de una remota isla con la que tropezaron en algún exótico y lejano lugar, como señal de auxilio a cualquier navío que pueda pasar.

***

La señal no ha atraído hacia mí a ninguna embarcación en mi rescate, aunque siento como si algo me protegiera, aún no está todo perdido. Me resisto a pensar que el “Octopus” se convierta en un barco fantasma. Llevo varios días sin provisiones y esperando impaciente la muerte o que alguien me rescate para enrolarme en su tripulación. Haré lo que sea, aprendo rápido, seré artillero, carpintero, marinero, cualquier cosa por un plato de comida y seguir viendo mundo y vivir aventuras.

***

Quizá mis ojos me engañen y sean visiones, pero juraría ver a lo lejos ondear la bandera del inconfundible Barba Rubia, el terror de estos mares. Ojalá se apiade de este pobre marinero que vaga sin rumbo a la deriva y me acepte a bordo. Espero que mi buena estrella me siga acompañando y les proteja a ellos como lo ha hecho conmigo hasta ahora.




AQUI podreis encontrar el resto de relatos participantes:



Concurso Abril – EL TINTERO DE ORO – Homenaje a Michael Ende y su obra "Momo" - "La dueña del tiempo"

¡Hola Tinteros! Para el concurso de este mes de abril, nuestros amigos de " EL TINTERO DE ORO ", nos proponen hacerle un homenaje ...