¡Hola Tinteros!
Para el concurso de este mes de abril, nuestros amigos de "EL TINTERO DE ORO", nos proponen hacerle un homenaje a Michael Ende y su emblemática novela “Momo”.
En esta ocasión se tratará de escribir un relato que no supere las 900 palabras que contenga muchísima imaginación y también un acertijo.
AQUI podreis encontrar el resto de relatos participantes:
"LA DUEÑA DEL TIEMPO"
Ilustración: Vladimir Fedotko
Al final he acabado robando el reloj de la iglesia, sé que ha sido una travesura. No puedo evitarlo, siempre que veo uno, hay algo dentro de mí que me empuja a hacerlo, es mi principal debilidad. Cuando salgo de ronda, siempre llevo el elegante sombrero de copa del abuelo, que ya sufría la misma obsesión que yo, y el collar de la abuela, que fue su fiel ayudante en esta misión durante toda su vida. Cuando ellos lo dejaron, les relevó mi madre en su tarea.
Llevo el monóculo mágico que heredé de ella para prever el futuro, y el reloj de bolsillo de papá para calcular el tiempo que le queda a cada uno. Cuando me coloco estos artilugios familiares, me llegan como voces lejanas, susurros de mis antepasados que me dicen lo que está por venir. “Ese caballero que cruza la calle será arrollado por un carruaje mañana por la noche. Aquella dama que pasea por el parque padecerá una grave enfermedad dentro de un año. Aquel muchacho travieso que corretea por el mercado robando piezas de fruta, se verá mezclado en una pelea en el callejón y le costará la vida”.
En ocasiones son visiones, una vez las conozco puedo actuar y evitar el desagradable futuro inminente que les espera a las víctimas, advirtiéndoles de su porvenir. En otras la naturaleza es implacable, sigue su curso y no hay nada que yo ni nadie pueda hacer para cambiarlo.
Cuando consigo que alguien me crea y cambie su desagradable futuro me siento la más poderosa de las mujeres, como si fuera la dueña del tiempo. Pero cuando ocurre lo inevitable no puedo dejar de pensar en ello durante semanas, lo que me provoca una gran frustración y entonces es cuando salgo a la caza de nuevos relojes para mi colección.
Este don es una gran responsabilidad que no es fácil de llevar. Sufro crisis en las que flaquean mis fuerzas y tengo la tentación de pasar este desagradecido trabajo a otro. Me miro al espejo y veo mi tatuaje, el grifo protector, símbolo de mi familia desde hace ya tantos años que se pierde en el tiempo. Me recuerda mi cometido en este mundo y entonces respiro hondo y prosigo mi camino.
Ayer por la noche, mientras me disponía a robar el reloj de la estación, recibí una curiosa visita. Se me acercó una elegante dama con su equipaje y acompañada de su mascota, una simpático carlino. Se me presentó como Miss Blue y me dijo que venía de un tiempo muy lejano, ya que había conseguido viajar desde una época futura hasta la nuestra.
Ilustración: Vladimir Fedotko
Me quedé observándola fijamente, sin saber si creerme sus palabras. Pensé que quizá intentaba engañarme o incluso tenderme una trampa, cuando vi distintos símbolos en su vestuario: su sombrero, su cinturón y un colgante, que me recordaban de alguna manera mi insignia familiar. Además de su melena pelirroja, presente en todas las féminas de mi familia. Fue cuando por cierta intuición supe quién era.
Debía ser una descendiente de mi familia, ella sí que era la verdadera “dueña del tiempo”. Nuestro símbolo del grifo había evolucionado con las generaciones a un dragón alado, sería por eso de poder volar en el tiempo.
Antes de que pudiera empezar a asaltarla a preguntas, me dijo que tenía preparado un acertijo y que, si era capaz de darle la respuesta correcta, entonces me aclararía todas mis duda pero debía demostrarle ser digna de mi estirpe:
“Dos hermanas, la mayor es viajera e inquieta, nunca para demasiado tiempo en el mismo lugar. En cambio, la pequeña siempre espera paciente su regreso, aunque cada vez en la estación siguiente. ¿Quiénes son?”
Me llevó tan solo unos segundos dar con la solución. Por lo visto le agradó mi respuesta y me confesó que necesitaba una ayudante para llevar a cabo su importante misión, y me invitó a unirme a tan interesante aventura. Mi reacción no le pareció todo lo entusiasta que ella esperaba y mi expresión incrédula sobre la posibilidad de viajar en el tiempo parece ser que la ofendió.
Para relajar un poco el tenso ambiente que sin pretenderlo había provocado me aventuré a preguntarle qué contenían sus dos maletines. ¿Quizá alguna otra simpática mascota? ¿Complejos e interesantes artilugios para hacer su magia?
Miss Blue esbozó una sonrisa algo más relajada y condescendiente mientras aseguraba que uno de ellos me transportaría al pasado mientras que el otro me trasladaría al futuro. Me invitó a comprobar que era cierto lo que aseguraba, tan solo tenía que meter mi mano en uno de ellos y enseguida vería con mis propios ojos que se trataba de la verdad.
No tardé en ceder a su invitación convencida que se trataba de una broma. Alargué mi brazo hacia el maletín que sostenía Miss Blue con su mano izquierda, y que contenía el futuro. Accioné el cierre metálico para abrirlo y seguir sus indicaciones. Nada más meter la mano en él desapareció y noté un escalofrío. A los pocos segundos una especie de energía me atrajo con fuerza hacia el maletín, absorbiéndome en ese preciso instante. Cerré los ojos, por puro miedo, notando como me trasladaba en un vuelo errático a un destino incierto.
Abrí los ojos al sentirme fuera de aquel torbellino. No tengo palabras para describir lo que divisé a continuación. Miss Blue me había contado la verdad…
(Solución al acertijo: Las manecillas del reloj)
AQUI podreis encontrar el resto de relatos participantes:
Hace unas semanas, mis amigos del grupo literario “EL VICI SOLITARI” han estrenado su sección “REFUGI POÉTIC” para los amantes de la poesía. Si a tí también te gusta, cada semana puedes encontrar un nuevo poema AQUÍ.