dimarts, 22 de novembre del 2022

Cada jueves, un relato: - Mi rincón favorito: “Reencuentro”

 

Nuestra amiga MAG, en su Blog “La Trastienda del pecado” nos propone crear un relato en el que describamos nuestro rincón favorito. Ese sitio que provoca en nosotros una curiosa atracción, algo único y especial a través del cual nos escapamos del mundo o nos encontramos con él.

Tengo que confesar que al leer la propuesta de Mag de esta semana me vino a la mente un escrito que ya tenía de hace un tiempo, y que publicamos en el libro "Érem, som i serem: Las etapas de la vida" con el resto del grupo del Taller de Escritura "El Vici Solitari" al que pertenezco. Os lo comparto a continuación.

Si quereis leer alguno de mis relatos publicados en nuestro libro:"Érem, som i serem"


Aquí podréis encontrar el resto de relatos participantes en este nuevo reto juevero de esta semana.


Foto: Lorena Serrano


REENCUENTRO

He llegado al aeropuerto y espero impaciente a que aparezca mi maleta. Estoy nerviosa y al mismo tiempo ilusionada por el reencuentro después de dos años sin verlas. Solemos coincidir solamente una vez al año, pero nuestra amistad sigue viva como el día que nos conocimos, y es más intensa cada año que pasa. Aunque tengamos que cruzar el Atlántico, y cada una venga de un punto cardinal, pese a la distancia no hay barreras para nosotras.

Estamos en contacto y nos escribimos cada semana, pero ese momento en que por fin puedo ver sus caras, dejando asomar alguna lagrimilla de pura emoción, sentir su fuerte y sincero abrazo, oír sus voces dándome la bienvenida con sus melosos acentos, poder oler sus perfumes que tan especiales las hacen a cada una; ese momento es indescriptible para mí.

Nos esperan unos días de pura desconexión. Esos pocos días al año son para nosotras y los vivimos intensamente. Son para dejarlo todo atrás y concentrarme en ellas, en sus ilusiones, preocupaciones y dudas. Compartir todo lo que ha pasado este año, lo bueno, lo malo y lo peor. Abrir el corazón y la mente, desnudarse, exponer nuestros miedos y confesar nuestras debilidades. Sentarse a la mesa y entre exquisitos manjares locales, reírnos hasta llorar.

Recorreremos la isla en coche y nos perderemos en sus infinitos rincones, que se convierten en solo nuestros, por el simple hecho de compartirlos juntas. Caminaremos por sus calles, como una hermandad de quinceañeras revoltosas, descaradas y ruidosas. Siguiendo con la tradición, nos reuniremos alrededor del árbol milenario. Como si de un aquelarre se tratara, cantaremos a las musas, a los astros o a los dioses, según la devoción que cada una, y pediremos que cuiden de nosotras y de nuestra amistad para siempre. Haremos interminables planes, algunos que veremos cumplidos en breve y muchos otros que quedaran en el tintero, pero que nos gusta imaginar por si un día un golpe de suerte los hiciera realidad.

Al poner el pie ya fuera de la terminal del aeropuerto, respiro el aire fresco y puro, miro al cielo y veo esas estrellas, que me esperan como siempre, brillantes y tan nítidas. Pero presiento que este año será distinto a los anteriores. ¿Volveré a casa como cada año o echaré aquí el ancla para no regresar?


Foto: Pixabay  "Drago Milenario"



dissabte, 19 de novembre del 2022

XIII Edició del Concurs ARC - "La Sort: El gat negre" - La Lluna

 

Torna de nou el Concurs ARC de Microrelats a la ràdio. Al seu web podeu trobar infinitat de relats en català.

Si voleu llegir alguns dels relats que vaig presentar a l'edició anterior del seu concurs podeu trobar-los publicats en aquest blog amb l'etiqueta "La Colla".


En aquesta XIII Edició del Concurs ARC, ens proposen com a tema principal "La Sort". A la primera entrega del mes de Novembre, el subtema suggerit és "El gat negre". A continuació us comparteixo el relat que he presentat, i us convido a visitar el web per poder llegir la resta de relats i també, si us animeu, a participar. Aquí teniu les bases:


LA LLUNA

Foto: Pixabay

Després de rumiar-ho durant mesos, finalment vaig decidir-me a adoptar un gat. Em van rebre a una fundació on cuidaven de diferents colònies al carrer i recollien gats de tota mena: jovenets i vells, sans i malalts, bonics i lletjots, tigrats, rossos, però definitivament dels que més hi havien eren negres. Em van explicar que, encara que sembli mentida en els nostres temps, hi ha molta gent supersticiosa encara i com els gats negres son per a molts senyal de malastrugança, quan els arribaven camades noves la gent mai s'emportava els negres. Em va semblar una raó d'allò més arbitrària i sense cap sentit. Pocs dies abans havia sentit a la ràdio que als Estats Units, pels vols de Halloween, havien suspès l'adopció de gats negres, perquè la demanda pujava sospitosament i no per raons altruistes, precisament. No m'ho podia creure. Quina crueltat! Així que només assabentar-me, impulsivament i sense donar-li més voltes, vaig adoptar un d'aquells gats negres, imponent, misteriós i alhora preciós.

Quan vaig sortir del refugi amb la petita Lluna als meus braços, vaig sentir-me ben satisfeta per aquella bona acció. De camí a casa, hi havia gent que sentint els miols de la meva gateta s'apropava a mirar-la dintre de la seva gàbia, on dins tota aquella foscor destacaven aquells ulls verd hipnòtics:

— “Que arriba a ser de maca!” — Deia tothom, i jo somreia orgullosa de que aquella preciositat fos meva.

A dos carrers del meu portal, anava distreta mirant la meva mixeta bonica. Vaig passar per sota d'una escala col·locada davant d'un aparador, on penjaven els llums de Nadal. Encara no sé com em vaig enredar els peus amb els cables elèctrics, anant per terra jo i la gàbia amb la petita Lluna dintre. La caiguda va ser aparatosa, per evitar caure sobre el pobre animal i no esclafar-lo. La gàbia es va obrir però la gateta va quedar-se allà quieta mirant-me, mentre jo m'agafava el braç amb el convenciment de que me l'havia trencat.

Mai sabré qui va ser responsable de la meva mala sort que precisament m'acompanya des d'aquell mateix dia. Si va ser aquella maleïda escala o bé la petita Lluna que em mira amb els seus enigmàtics ulls verds mentre escric aquesta historia.





dimarts, 15 de novembre del 2022

Cada jueves, un relato: - Eran otros tiempos: “Soy nacida del año doce“

 

En esta ocasión nuestra amiga INMA, en su Blog “Moli del Canyer” nos propone desarrollar un relato a partir de una selección de fotografías algo antiguas y muy inspiradoras. Podemos escoger una de ellas y explicar su historia.

Aquí podréis encontrar el resto de relatos participantes en este nuevo y nostálgico reto.




SOY NACIDA DEL AÑO DOCE


Era lo primero que decía cuando alguien la elogiaba por lo bien que se conservaba para su edad. También era el presagio de que algún relato de su juventud estaba a punto de empezar. Anécdotas tenía miles. Sin duda la más repetida era ésta.

Ella quedó viuda con dos niñas pequeñas en la guerra. Para lo más básico como pan, harina, café o leche, se tenía que hacer cola en los puestos de racionamiento. La leche en polvo era muy codiciada y escasa. El café y la harina venían en pequeños paquetitos que alargaban al máximo y que incluían algún tropezón inesperado por lo que merecía la pena pasarlos por un colador. Al llevarse el pan a la boca, se podía encontrar algún objeto que por accidente perdiera el panadero dentro de la masa, como algún pelo, una uña, un trocito de madera, o incluso un botón, que en una ocasión casi hace que se partiera un diente.

Esas colas eran concurridas y muy lentas, coincidía con vecinos del barrio con los que charlaba hasta que le tocaba su turno. Dependiendo del oficial al cargo, la cola era en un estricto orden y silencio, o más informal si acudía el mismo asiduamente y ya lo conocían.

En una ocasión una desconocida se le intentó colar mientras ella daba conversación a una vecina y empezaron una pequeña discusión. Uno de los guardias era nuevo y quizá nervioso por la sorpresa o ansioso por hacerse respetar, no dudó en acercarse para ver que ocurría y dejar clara su autoridad. Ella no se dio ni cuenta, que ya tenía al policía encima repartiéndole un porrazo tras otro. El incidente provocó que de pura rabia se despachara a gusto con el policía, y su afilada lengua hizo que esa noche la pasara en un calabozo. Al día siguiente regresó a casa, con las manos vacías y deseosa de encontrar a sus niñas a cargo de la vecina del segundo, tal como les tenía dicho que hicieran si veían que a cierta hora mama no regresaba a casa.

Ella siempre mantuvo la teoría de que un bulto que le salió en un pecho con los años, vino a raíz de los porrazos que le propinó el policía aquel día. Ese bulto se convirtió en un cáncer de mama que por suerte fue extirpado y salió con vida para poder explicarnos mil veces esta anécdota que según ella fue la causante de semejante disgusto.

dimecres, 9 de novembre del 2022

Cada jueves, un relato: Una canción, un relato - “Eres tú “

 

Esta semana, CAMPIRELA nos propone un reto "literario/musical". Se tratará de escribir un relato a partir de diez canciones muy emblemáticas de los últimos años.  Podemos escoger una de ellas y desarrollar una historia, o bien crear una historia que incluya los distintos títulos.

Aquí podréis encontrar el resto de relatos participantes en este nuevo reto.




ERES TÚ

Mi vida,

¿Quién me iba a decir cuando te conocí que serías tú, la única para mí?

Lo que mi amor obsesivo y ciego no me dejó ver entonces fue que en realidad eras una mariposa traicionera, que saltaba de flor en flor, sin importarle nada más que su libertad y su propia felicidad.

Esta tarde vi llover, y no pude evitar acordarme del día que os presenté. Y me vino a la mente aquella imagen. Tú y el que fue mi mejor amigo, bailando la conga entusiasmados y desenfadados junto con el resto de invitados a aquella boda. Que divertido fue ese día y que buenos recuerdos guardaría, si no fuera porque ahora, ni tú ni él, formáis ya parte de mi vida. Me pregunto si fue tan atento contigo como lo fui yo. Si disfrutaste tanto con él para que mereciera la pena destrozar lo que teníamos. ¿Te sentiste tan querida, cuidada incluso adorada, como cuando estabas conmigo?

No sé si me sirve de consuelo que ya no estéis juntos ahora, que durara tan poco vuestro fugaz romance. Cuando aquello terminó, viniste a mi para desfogarte y llorar en mi hombro que siempre está esperándote. Y después pasaste al siguiente sin ningún tipo de remordimiento como sueles hacer. Creo que ahora vuelves a estar con una nueva víctima de tus encantos. ¿Y cómo es él? ¿Satisface todos tus caprichos como yo lo hacía?

Y aquí estoy, en nuestro lugar favorito del Mediterráneo, esperando a que vuelvas a mí después de alguna nueva decepción amorosa tuya. Porque, aunque tengo el “corazón partío”, como diría aquel, yo no me doy por vencido. El resto de mujeres ya no existen para mí. Si algo tengo claro en esta vida, es que siempre has sido, serás y eres tú.


dilluns, 7 de novembre del 2022

Tintero de Oro – Microrreto de Noviembre: El villano como protagonista - “Ruido”


El Tintero de Oro nos propone el siguiente reto para el mes de Noviembre. Se trata de escribir un microrrelato en el que el personaje principal sea un villano o antagonista. En el relato debe reflejar algún comportamiento que lo defina como villano, que puede ir desde su “propósito maligno” hasta los obstáculos que le plantea al protagonista.

Aquí podeis encontrar el resto de relatos participantes en este reto:



RUIDO 

Tengo una debilidad: soy demasiado sensible al ruido. Cuando voy por la calle o en el metro, siempre llevo mis auriculares puestos, con una música suave, aislada del mundanal ruido. Coincido con gente muy desconsiderada, incluso con mis auriculares puestos, percibo sus estridencias y me molestan. Algunos me ponen tan nerviosa que empiezo a pensar para mis adentros:

¡Dejad de gritar!¡Si se va la cobertura del móvil, colgad y escribid un mensaje! ¡Estáis hablando en la calle por el interfono, y os oigo desde el sexto piso!¡No os quedareis mudos, no!

Desde casa oigo pasar coches a toda velocidad en plena madrugada con sus ventanillas bajadas y la música a tope. ¡Ojalá os martilleara esa música dentro de vuestras cabezas para siempre!

Otros llevan esos tubos de escape especiales en sus motos que tan generosamente comparten con todos. Algún conductor impaciente haciendo sonar su bocina excesivamente. ¡Por muy insistente que seas no harás que la circulación se active antes! ¡Ay, si se quedaran todos sordos!

Ponerme nerviosa no le conviene a nadie. Cuando tengo esos pensamientos, en ocasiones hay consecuencias. Hoy escuchando la radio, me doy cuenta que quizá se me fue la mano:

“Expertos reunidos esta semana en el Congreso de Otorrinolaringología de Barcelona han alertado del aumento de casos de sordera instantánea en los últimos años en esta ciudad. Se han detectado otros casos extraños de personas que han enmudecido irreversiblemente de la misma forma. Otros aseguran oír música persistentemente en sus cabezas. Todos sin causa aparente, no responden a desgaste, accidentes o defectos congénitos. Paralelamente, se ha detectado en la misma ciudad un descenso considerable del ruido ambiental”.


Foto: Pixabay


dissabte, 5 de novembre del 2022

Reto de Noviembre con Ginebra Blonde en Variétés – Tema: Descabellado - "Ocultas"

 

La propuesta que nos hace GINEBRA BLONDE en su blog VARIÉTÉS para este mes de Noviembre es elegir una de las imágenes sugeridas y dejándonos llevar por aquello que nos inspiren, incluir un suceso que pueda parecer descabellado, pero que sea un propósito o sueño por cumplir.


Aquí puedes encontrar el resto de relatos participantes de esta propuesta.

 

 
Ilustración de Francine Van Hove - ("El sencillo placer de no hacer nada”)


"OCULTAS"

Ella ingresó en la orden para tener una vida en paz. Vivía en un convento de clausura aislada del mundo, de todo y de todos. Para no sufrir injusticias, no rendir cuentas con nadie, no tener que tomar decisiones, ni equivocadas ni acertadas. Así nadie se aprovecharía de ella, la lastimaría, ni la cuestionaría.

Se limitaría a seguir las reglas del culto, ser respetuosa con sus compañeras y encontrar algún sentido a su nueva vida de encierro. Los días pasaban tranquilos con muchas horas dedicadas a la oración y al trabajo que aseguraba su sustento. Algunas hermanas tejían mantelerías muy apreciadas en la zona. Otras más habilidosas con la repostería preparaban deliciosos dulces de calidad bien reconocida desde hacía varias décadas. La magistral receta pasaba de unas novicias a otras, con algunas variaciones, pero sin perder una pizca de la genuina dulzura y sabor de la receta original.

Su vida transcurría sin apenas influencias ni informaciones exteriores. Ni llamadas a familiares, ni conexión a internet, ni noticiarios ni periódicos. La madre superiora era la encargada de estar en contacto con el mundo exterior y ponerlas al día de cualquier información que les pudiera interesar o afectar.

Y una mañana durante el desayuno, como siempre en el más estricto silencio, la madre superiora se presentó ante todas y les dio la noticia. El obispado había decidido, como gesto de apertura a los nuevos tiempos, y con la necesidad de reducir gastos, destinar sus instalaciones para actividades más productivas y librar a su orden de la clausura. Serían trasladadas a distintas órdenes, repartidas por diferentes ciudades del país.

Se le hizo muy extraño, tras casi veinte años interna en el convento, llamar a su familia para darles la noticia personalmente. Casi no recordaba como sonaban sus voces, y tampoco sabía cómo recibirían la noticia. No estaba segura de si sería capaz de reanudar la relación que dejó con su familia tantos años atrás y de forma totalmente voluntaria.

Lo más impactante para ella fue poner un pie en la calle, fuera del recinto del convento. Hacer el camino inverso que recorrió tantos años atrás. Ahora se dirigía hacia la estación de tren con una pequeña mochila como único equipaje en busca de su nuevo destino. No podía dejar de mirar todo a su alrededor, a todos los que se cruzaban con ella. Calles llenas de nuevos negocios, amplias avenidas y bonitos parques que no recordaba.

Al llegar a la estación compró su pasaje con unas monedas que al entrar en la orden aún no existían. El vagón estaba lleno de gente, no como aquel solitario domingo en el que ingresó en la orden.

En cada estación iba apeándose y entrando pasajeros nuevos. En una de ellas subió al vagón una madre acompañada de sus tres niños, que fueron a sentarse justo en frente de ella. Nada más fijarse en la mujer no pudo retirar la mirada de ella. Vestida con lo que se conocía como un burka, su tupida vestimenta solo dejaba visibles un par de ojos brillantes y oscuros. Supo que se trataba de una mujer porque oyó su suave voz al dirigirse a sus hijos, su atuendo no dejaba adivinar nada más. Le pareció increíble que en estos tiempos una mujer llevara en occidente una indumentaria que parecía extraída del medievo.

Mientras los niños hablaban entre risas y juegos, despreocupados durante el largo trayecto que compartieron juntos, pensaba en cómo debía ser el día a día de aquella mujer. Se la imaginó libre entre las cuatro paredes de su casa, con una vida plácida, como ella en su convento. Pero nada más pisar la calle, era como una prisionera dentro de los pliegues de su amplio, oscuro e intrigante vestido. Encerrada entre las palabras de su idioma, solo compartido con sus hijos y su esposo. Encadenada a su cultura, aun estando tan lejana a kilómetros de distancia, la sentiría como tatuada en la superficie y bien grabada hasta lo más profundo de su consciencia.

De pronto sintió una especie de conexión con aquella mujer, pese a sus diferencias culturales y de culto, que no dudaba eran muchas, pensó que había un vínculo invisible entre ellas. Nunca podría conocer a fondo las peculiaridades de la vida de esa mujer, ni saber si sería de su elección, pero estaba convencida de que compartían sensaciones.

Ella también vivía desde hacía años en un retiro de la sociedad, escondiendo bajo su hábito sus formas femeninas, encerrada en su convento, negándose una vida llena de experiencias, conocimientos e intercambio de opiniones y visiones de las cosas con el resto de la humanidad. ¿Quién era ella para juzgarla?

Se preguntaba si llegaría un día en el que ninguna de ellas se escondiera de la vida detrás de sus velos y ropajes, de sus cultos y creencias, quedando desnudas, al descubierto sus propios miedos y al mismo tiempo, también los ajenos.




 

 

dimecres, 26 d’octubre del 2022

Cada jueves, un relato: Noche de ánimas - “ La dama oscura“

 

En el reto de esta semana, MAG nos propone como tema escribir un relato tradicional y costumbrista, una leyenda o cuento, una anécdota en forma de historia teniendo como base la noche de las ánimas, ya que se acerca el día de difuntos.

He rescatado un relato que ya tenía de hace un tiempo, en el que la protagonista lo es también de esta noche de ánimas tan tradicional para unos y tan celebrada para otros.


Aquí podréis encontrar el resto de relatos participantes en este nuevo reto.


LA DAMA OSCURA

Foto: Pixabay

Hoy salí pronto de casa. Sacudí de polvo mi viejo vestido negro, quería causar buena impresión. Esperaba hacer nuevos amigos, aunque era poco probable, por muy elegante y arreglada que vaya, y muy solemne que sea mi paso, nadie se percata de mi presencia. No me ven, es como si fuera invisible. Todos van caminando sin mirar a nadie, con prisas, preocupados por el tiempo, por no perderlo imagino. Y es que nunca se sabe.

Por la calle del mercado vi a una joven embarazada, y me quedé embobada mirando su enorme tripa. Tengo que confesar que, al pasar por su lado, cometí una travesura. Hice ver que tropezaba con ella y de una forma muy sutil, rocé con mi dedo meñique su puntiaguda barriga. Solo fue un segundo, pero ni se dio cuenta. Ni se giró a mirarme. Me dio mucha rabia, porque seguro que tenía una sonrisa preciosa, pero no quiso regalármela. Un día de estos tendrá una sorpresa, y no será grata me temo.

Cuando me enfado suelo dirigirme con paso rápido y firme a las afueras del pueblo, y paseo por los largos muros que rodean el hospital. Me paso tardes enteras dando vueltas por los alrededores y mirando quien entra y sale. Algunos por su propio pie, ya curados, o eso creen. Otros, ya sea por mi cercana presencia o porque ya no hay nada que hacer por ellos, ya no salen por la puerta principal. No me preocupo, estarán bien, en unos días me los encontraré por casa. Estoy convencida.

En la avenida principal crucé sin mirar un paso de cebra, con el semáforo en rojo, tengo la costumbre de no mirar, y esta vez el motorista que venía embalado, sí que me vio, porque frenó en seco y saltó por los aires. Con esa caída tan aparatosa y fea, no me extrañaría encontrármelo mañana en la iglesia.

Eso me hizo recordar que hacía días que no pasaba por allí, por lo que justo después subí la cuesta que lleva directa a la iglesia. Siempre siento un escalofrío al pasar por la puerta y oír las viejas campanas. Decidí entrar y sentarme un ratito en un banco y escuchar la misa del anciano y ya cansado cura. El pobre está muy mayor y algo delicado, cualquier día le digo si me acompaña de vuelta a casa.

Foto: Pixabay

dimarts, 18 d’octubre del 2022

Cada jueves, un relato: La inocencia de los niños - “Ladrona de almas“

 

En el reto de esta semana, Inma, en su blog, MOLI DEL CANYER nos propone como tema principal la inocencia de los niños. Y nos sugiere a partir de una pequeña recopilación de fotografías infantiles, escoger una de ellas que nos inspire para desarrollar nuestro relato. Consistirá en mirar desde dentro o desde fuera del protagonista y regresar a la infancia, mirando lo que ocurre ante nosotros con ojos de niño.

Aquí podréis encontrar el resto de relatos participantes en este nuevo reto.


LADRONA DE ALMAS



Esta semana ha sido muy divertida y diferente. Llegaron al poblado unos extranjeros en su ruidoso coche. Nada más llegar, Karim, que trabaja en una reserva natural cerca de aquí, salió a recibirlos y los alojó en una vieja cabaña vacía que pertenecía a su familia. Descargaron varias cajas, bolsas y maletas y pensé: “¿Qué llevarán ahí dentro?” Cuando viene alguien al poblado, suele ser al revés, que llegan sin nada y se marchan cargados con un buen equipaje.

A mis padres no les gusta que vengan hombres blancos, siempre piensan que causarán problemas, pero a mí, me encanta hablar con ellos y ver que cosas nuevas y curiosas traen. A veces si conocen nuestro idioma, nos cuentan sus aventuras. Yo de mayor quiero ser como ellos, viajar por el mundo a países lejanos y conocer mucha gente, como nos explican ellos que hacen.

Esta vez venían acompañados de una mujer altísima con un pelo anaranjado y brillante como una puesta de sol. Cuando ha salido de la cabaña, hemos ido todos a saludarla y ver si traía cosas para nosotros. A veces nos regalan golosinas, ropa, juguetes o lápices de colores y cuadernos. Pero ella traía algo mucho mejor.

Era una caja mágica por la que miraba a través de un agujerito y apuntando hacia nosotros apretaba un botoncito. Acto seguido, si mirábamos dentro podíamos vernos a todos allí encerrados. ¿No os parece increíble? Pues os aseguro que es verdad, lo he visto con mis propios ojos. Dentro de esa caja tiene guardados árboles, animales, flores, cabañas, atardeceres y muchas personas. Los niños del poblado estamos todos.

Mi abuelo, que es el chamán del pueblo, se ha enfadado mucho cuando se lo he contado. Dice que esa extranjera nos ha robado el alma con su misteriosa caja y que ahora tendrá que hacer un conjuro de protección para que todos podamos estar a salvo. Yo no creo que esa mujer sea peligrosa, ni su caja mágica tampoco. Ella también está dentro con sus amigos y familia. Dice que cuando está lejos de casa y los echa de menos, solo tiene que mirar dentro de la caja, y así la acompañan siempre allá donde vaya.




dissabte, 15 d’octubre del 2022

Concurso "El Tintero de Oro" - " El sobrino"

Para celebrar hoy el "Día de la mujer escritora", comparto mi participación al Concurso de EL TINTERO DE ORO, del mes de Octubre. La propuesta es escribir un relato basado en una historia de amor con trabas o prejuicios sociales.



Aquí podreis encontrar el resto de relatos participantes, todos fantásticos y muy variados! ¡Suerte a todos!

EL SOBRINO


Lo vi por primera vez en el parque, era verano y llevaba unos simples pantalones cortos y unas sandalias. Mientras en algún móvil sonaba una música alegre y pegadiza, él aun estando sentado, bailaba al ritmo de la canción. Tendría unos veinte años, parecía desnutrido y sin lugar a donde ir. Pasaron unos días y coincidí en un par de ocasiones más, viéndolo pulular por la calle sin rumbo. Yo salía del supermercado, me dio pena y le di un cartón de leche y unas galletas. Él, muy educado me dio las gracias sin más.

Estaba intrigada por su situación y a riesgo de que me dijera que me metiera en mis asuntos, me atreví a preguntarle si buscaba trabajo. Sonriente me dijo que depende de lo que fuera. Le sugerí que, si me ayudaba a mí y a unas vecinas mayores como yo, a subir la compra a casa, ya que no teníamos ascensor en la finca, le podía ofrecer un plato de comida cada día. Él, aunque sorprendido, acepto encantado diciéndome:

—¿Cuándo empezamos señora?

Ese mismo día subió la compra a casa y se sentó a comer conmigo. Le ofrecí una fuente de ensaladilla que sobró del domingo y se comió dos platos hasta arriba, estaba hambriento. Al despedirnos le di un par de camisetas y unos bermudas que le compré a mi nieto mayor para su cumpleaños, y que en un año no había tenido ni tiempo ni interés en venir a buscarlos.

No es que me importara verlo semidesnudo, pero pensé que no era la mejor manera de moverse por el barrio y entrar en casa de mis vecinas. Si se afeitaba, se cortaba el pelo y decía que era mi sobrino, conseguiría que más vecinas solicitaran su ayuda.

Ese verano vino cada mediodía a casa a comer y charlábamos de casi todo, me explicaba cosas de su país y su familia, que hacía años que no veía. Yo no sabía dónde estaba los fines de semana ni tampoco donde dormía por las noches. Siempre esquivaba el tema hasta que le pregunté si no tenía amigos que pudieran ayudarle a conseguir un trabajo, y me contesto: 

— ¡Yo aquí no me puedo fiar de nadie! ¡No tengo amigos y todo el mundo quiere aprovecharse de mí!

Con el tiempo me contó la verdad. Solía dormir en la calle, se aseaba como podía en las fuentes, pasaba el resto del día por mi barrio con los recados de mis vecinas, y por la noche se marchaba al centro, en búsqueda de otro tipo “de clientela”. Si tenía buena noche podría cenar algo y dormir en alguna pensión, pero si no, le tocaría dormir en un portal o en un banco de la calle.

Me aterrorizaba pensar que ese joven se dedicaba a la prostitución y no tenía un techo donde cobijarse. Me dejó helada y tardé unos días en reaccionar. Después de darle muchas vueltas decidí ofrecerle mi sofá para dormir cada noche, a cambio de que hiciera algunas chapuzas por el barrio, ya me encargaría yo de correr la voz y buscar clientela, como con los recados. Pintura, fontanería, montar muebles o limpieza de escaleras, la gente mayor agradecemos esa ayuda. Venía el invierno, solo pensar que tenía que dormir en la calle, no podía permitirlo.

Cuando aceptó mi propuesta, decidí hacer limpieza de armarios y dejarle sitio para sus pocas cosas. Por fin saqué la ropa de mi marido, no sé por qué la había guardado tantos años.

Por supuesto no se me ocurrió contarles a mis hijos que tenía en casa a un chico de la calle. No lo hubieran entendido y me habrían llenado la cabeza de miedos:

— ¿Cómo se te ocurre meter a un extraño en casa? ¿Y si te roba, o algo peor? 

Siempre han pensado que soy tonta, pero desde que me quedé viuda, no se fían ni de mi ni de mis decisiones.

Lo que fue un encuentro casual en la calle, derivó en un acto de buena voluntad y más tarde se convirtió en una amistad, acabo siendo una relación algo más íntima, ya que aun pudiendo ser yo casi su abuela, empezó a despertar en mí ciertos sentimientos. Al principio pensé que eran más maternales pero con los meses me di cuenta que eran muy carnales. No sabemos aún como del sofá pasó a dormir a la habitación de al lado, y de allí a mi cama antes del siguiente verano.

Para mí, es una nueva historia de amor, una segunda oportunidad. Me siento enamorada y hasta más joven, aunque solo sea una ilusión. Él me dice que cuidará de mi para siempre, que me quiere y me lo demuestra de muchas formas, o al menos yo me siento querida, que es lo más importante. Soy consciente que no durará mucho, pero lo disfrutaré al máximo, no estoy para perder el tiempo ni oportunidades.

Sé que no está conmigo por dinero, el piso no es mío, es de mis hijos, y mi pensión no alcanza para vivir los dos. Él ha empezado a estudiar por las mañanas y por las tardes trabaja en un bar de camarero. Mis vecinas me dicen lo cambiado que está mi sobrino ahora, no parece el mismo de cuando se lo presenté. Y es que los demás no están preparados para explicarles la verdad, creo que no lo entenderían.


Foto de: Pixabay


dimecres, 12 d’octubre del 2022

Cada jueves, un relato: Collage Temático “ Azul “

 

El reto de esta semana, a propuesta de NEOGÉMINIS, gira a partir de ciertos Collages Temáticos confeccionados por ella para la ocasión, con distintos elementos. Cada participante elegirá uno de ellos y utilizará todos los objetos que allí aparecen para crear un relato con título, estilo y forma libre.

 

Aquí podréis encontrar el resto de relatos participantes en este nuevo reto.




AZUL

La abuela nos dejó la semana pasada. Hoy, nada más entrar en su casa, he notado su perfume dulzón, mezclado con el suave olor del abeto que, en pleno febrero y con sus adornos navideños, aun presidía el comedor.

En la cocina he oído cantar a “Azul”, que así bautizó mi abuela a su canario por ser de este color, y es que nunca tuvo demasiada imaginación. Cogí una manzana del frutero y le di unos mordiscos, mientras limpiaba su jaula y le iba adelantando, para que se hiciera a la idea, que a partir de ahora viviríamos juntos.

Azul se quedó en la cocina pensando en mi decisión y yo fui a la habitación de la abuela. Abrí sus armarios, metí su ropa en bolsas para la beneficencia mientras en una vieja maleta suya colocaba las cosas que quería llevarme como recuerdo.

Dejé la cómoda para el final, sabiendo que allí encontraría los objetos más especiales. Desde niña recordaba aquella caja de madera, con un trisquel celta grabado en la tapa, dentro contenía sus más preciadas posesiones, las fotos antiguas que conservaba de su familia. De pequeña siempre le pedía que me las enseñara y me explicara quienes eran y sus historias. En el segundo cajón encontré su sortija de boda con aquel enorme rubí y el viejo reloj del abuelo. Los metí en la caja junto a las fotos para mi madre, el resto del contenido del joyero se lo quedarían mis primas encantadas.

De su costurero rescaté un par de gafas que usaba solamente para coser, era muy coqueta. Tenían un cristal roto, imagino que no le dio tiempo de hacerse unas nuevas. Me las llevé igualmente, aprovecharía la montura para que me acompañaran en mis tardes de costura, manualidades y lectura.

Antes de apagar las luces y salir con su maleta en una mano, la jaula de Azul en la otra y un gran vacío en mi interior, fui hacia el mueble bar a por aquella botella de vino dulce que utilizaba para darle su toque especial a sus recetas de repostería. Esta noche me he tomado una copita a su salud mientras miraba sus fotos y les explicaba a mis hijos, la gran mujer que fue y la vida plena, aunque humilde que le tocó vivir.




dissabte, 8 d’octubre del 2022

Ginebra Blonde - Reto de Octubre – “Equilibrio”

 

La propuesta que nos hace GINEBRA BLONDE para este mes de octubre, es la siguiente. Se dice que el equilibrio se obtiene siguiendo los siguientes puntos:

* Empieza tus días con pensamientos positivos.

* Concéntrate y fija metas en tu día a día.

* Lee algo todos los días.

* Escribe tus pensamientos.

* Canta o baila.

* Aprende otro idioma.

* No te alejes de tu familia o amigos.

* Sé amable con los demás.

* Evita el chisme o el drama.

*No olvides reír.

 

El reto consistirá en describir un día que contenga todos los puntos anteriores, además de incluir uno de los “calzados” sugeridos.

Aquí puedes encontrar el resto de relatos participantes de esta propuesta.


EQUILIBRIO




Aquella mañana me levanté temprano y con el convencimiento de que iba a ser un gran día. El examen de alemán tenía que salirme bien, y no solo aprobaría, esta vez sacaría buena nota. De camino al instituto, sobre mis patines iba escuchando mi música y al pararme en un semáforo, vi a una abuelita que me recordó a la mía, esperando cruzar la calle con dos muletas. Al cambiar el semáforo, la ayudé a pasar y al llegar al otro lado me lo agradeció con una dulce sonrisa.

Salí del instituto al mediodía convencida de haber hecho un buen examen, menudo peso me quitaba de encima. Así que fui a comer a casa de mi abuela, como cada jueves, y nada más entrar le di la buena noticia. Mientras comíamos mirábamos la tele, una serie cómica que a ella le encanta, nos echamos siempre unas risas cuando la miramos juntas. Después de comer nos sentamos en su viejo sofá, y mientras ella se echaba una cabezadita, aproveché para retomar mi diario y ponerme al día, llevaba un par de noches llegando tarde a casa y no me había dado tiempo de escribir nada.

Apunté la conversación que había tenido con mi compañera Eli esa mañana, era una chismosa profesional. Yo intentaba alejarme de ella todo lo posible, era una envidiosa y siempre metía cizaña entre la gente. Aquel día en el descanso entre clases bajé a la cafetería y mientras intentaba leer un libro de poemas que me había pasado Héctor, al verme sola, se sentó en mi mesa.

Me advirtió de que andara con ojo porque había visto a Héctor la semana anterior flirteando con su “Ex”, en un parque cercano a su casa. No le hice caso, me levanté de la mesa y me fui con mi libro y mi desayuno a otra parte. Paso de chismes y dramas, como si no tuviera otra cosa mejor que hacer, pero su comentario me molestó y no conseguí quitármelo de la cabeza.

Cuando mi abuela despertó de su siesta, me puse mis patines y salí pitando hacia el instituto, tocaba ensayo de la obra de final de curso. Estaba encantada, porque era la protagonista del musical. Ya me sabía de memoria el texto y las canciones. Y las coreografías me salían genial.

Acabamos el ensayo tarde y salí a la calle deseosa de compartir mi éxito. A lo lejos distinguí a Héctor que me había venido a buscar, pero en la penumbra pude ver que no estaba solo, y que además estaba besando a alguien. Aceleré el paso y al acercarme puede comprobar efectivamente que se trataba de ella, su “Ex”, tal como la chismosa de Eli me había alertado.

Y lo que pasó a partir de entonces lo tengo algo borroso en mi memoria. Solo sé que pegué un grito, agarré mis patines que llevaba colgados del hombro y me fui directa a ella, atizándola en la cabeza con ellos varias veces. Perdí los nervios de tal manera, que cuando volví en mí, estaba apoyada en un árbol cercano, sosteniendo en la mano mis patines ensangrentados mientras Héctor lloraba como un niño mientras la abrazaba y pedía ayuda a gritos. Multitud de gente que pasaba por allí se arremolinaba a nuestro alrededor. Al final, no resultó ser un gran día después de todo.




dimarts, 4 d’octubre del 2022

Reto juevero – Contemos tres – “Celos”

 

En nuestro “Reto Juevero” de esta semana, LA MUJER DE NEGRO nos propone seleccionar la tercera fotografía que tengamos almacenada en nuestro móvil, sea desde la cámara, descargas, whatsapp o cualquier aplicación y desarrollar el tema, del conjunto o de algún elemento que aparezca, de lo que se ve o se perciba. Así que contemos: 1, 2 y 3.

 

Aquí podréis encontrar el resto de relatos participantes en este nuevo reto.


CELOS

 

Lemmy, el más pequeño de la familia.

Hace unas semanas entraron en casa contigo en brazos y pensé: ¿Es que ya no me queréis? ¿No tenéis suficiente conmigo? ¿Con mis mimos y mis caricias?

Ahora tengo que compartir la casa y a ellos dos contigo. Antes dormíamos cada noche los tres juntitos, bien a gusto. En verano y en invierno. Y ahora tú, renacuajo, te has hecho el amo y señor de la casa, te encuentro en cualquier rincón, en mis lugares favoritos. Parece que lo sepas y lo hagas con mala intención, solo para fastidiarme.

Yo no me sentía sola antes, no me hacía falta compañía ninguna, al menos, no la tuya. ¡No sé qué les ha hecho pensar que podría ser una buena idea tenerte en casa!

Cuando nos ponen la comida, en cuanto se marchan, vienes y me la robas de mi plato, sobre todo cuando es atún que es lo que más me gusta.

Vienes a jugar conmigo y yo no tengo ni ganas ni edad para tus juegos. Nada es mío ya, ni mis escondites, mis juguetes, mis mantitas, mis lugares especiales delante de la ventana, ahora todo es tuyo y ellos solo tienen ojos para ti. Ya casi no juegan conmigo, ni me cepillan con la misma asiduidad que antes, claro, ahora tienen que repartir su poco tiempo libre, entre los dos.

Así que yo me voy a un rincón indignada para hacerles entender que estoy disgustada y ofendida, y tú, te quedas con ellos jugando, escondiéndote en sus armarios, llenándoles su ropa de pelos, robándoles sus cosas, mordiendo sus papeles, cuando cazas moscas les arañas las cortinas, y ellos solo hacen que reírte las gracias. Ya no recuerdan que yo siempre me he portado bien. Ya no se acuerdan de mí.

Incluso he dejado de comer unos días como protesta, para ver si se dan cuenta de mi enfado, y nada, parece que no les importe. ¡Ya se le pasará, deben pensar! ¡Pues que sepan que esta traición no la pienso olvidar y nada volverá a ser como antes!

En unos meses ya serás mayor, habrás dejado de ser el bebé mono y juguetón que eres ahora y solo serás un gato adulto, travieso y malo, y ya se encargaran de ponerte en tu sitio. Es cuestión de tiempo.


Coffee "la celosa" y la niña de mis ojos.


Si quereis leer más historias suyas y de otras mascotas las encontrareis en la sección “Animaladas”.



diumenge, 2 d’octubre del 2022

Escrivint números - "24"


Foto de: Marifelita


"24"


Tot d'una me n'adono

que haig de tocar el dos,

i en un tres i no res, ja soc al carrer.

Entro al bar i som quatre gats,

a la taula del costat juguen cinc avis al domino,

i de cop surt el sis doble.

Aquells estaven allà escalfant la cadira els set dies de la setmana.

Ja eren les vuit i encara no tenia noticies.

Des de que vivia a Nou Barris que no quedava casi amb ningú.

Fins aquí no pujava ni Deu.

Fa anys quedàvem amb la colla per l'Onze de Setembre,

o per Cap d'Any, i menjar plegats els raïms puntualment a les dotze.

Vaig seure i el Tretze, el gos de l'amo, em va saludar.

Miro els menús i demano un catorze ,“agafa un cagarro i esmorza”, diries.

Hi penso i somric,  el cambrer em diu que estarà llest en quinze minuts,

Mirant per la finestra veig al carrer un cartell “ Setze Jutges d'un Jutjat….”

No m'ho puc creure, disset anys han trigat però per fi l'han publicat.

Vas començar a escriure'l als divuit, tot just començàvem a sortir,

I fins el dos mil dinou que no el vas enllestir, et vas prendre el teu temps,

Dius: “Fa vint anys que tinc vint anys”, no l'enllestiré amb preses,

I ara t'imagino anant de vint-i-un botons,

 amb el teu llibre,  al costat del “Vint-i-dos contes” de la Rodoreda

i signant exemplars cada vint-i-tres d'abril a les paradetes per la diada,

Ja només queden vint-i-quatre hores per veure'ns i no puc esperar...


II Edición de la Feria Literaria "FES-TE DE LLETRES" - 3 de Octubre de 2026 - Plaça Angel Pestaña (Nou Barris) BCN

  ¡Hola Blogueros! Hoy os recordamos un evento literario que no os podeis perder. Se trata de la 2ª Edición de la Feria Literaria “FES-TE DE...