Para la próxima convocatoria juevera nuestra compañera CECY desde su Blog DESHOJANDO RELATOS, nos propone el siguiente reto.
Escribir una Carta de Amor, puede ser de cortejo, de amor platónico, despedida, amor no correspondido, un amor atormentado o incluso prohibido. Aprovechemos la próxima fecha de San Valentín para inspirarnos.
AQUÍ podréis encontrar el resto de relatos participantes.
"CARTA DOMINICAL"
Imagen: Pixabay
Querida,
Hoy como cada domingo hemos coincidido en la iglesia. Te he distinguido entre la multitud por tu vistoso vestido burdeos, rematado con un generoso escote y una sutil transparencia, como acostumbras a regalarnos tanto a las más esquivas como audaces de las miradas. Debes ser la comidilla de las feligresas más beatas y conservadoras, una vez acaba el servicio y se dirigen a la cantina del pueblo, a tomarse un aperitivo y ponerse al día de los últimos chismes de la semana.
Me has dado la mano al despedirnos muy tímida y cortés como siempre, pero me ha parecido demasiado fugaz, huyendo precipitadamente junto a tu marido, como si temieras no estar a salvo a mi lado.
Aún recuerdo nuestros encuentros íntimos de juventud. Tan tiernos e inocentes, torpes pero apasionados. Quien volviera atrás para apreciarlos de nuevo. Aunque están lejos en el tiempo, mi memoria los tiene grabados a fuego y los recuerda caprichosa siempre que te echa de menos.
En mis sueños aun guardo la esperanza de que tu nervioso y apresurado saludo sea una muestra de tus dudas, que aún sientas algo por mí y que te turbe mi presencia. Aunque luego observo como lo miras y entonces veo claramente que es imposible. Todo son imaginaciones mías, ya no estás a mi alcance.
Cada domingo al finalizar el servicio, cuando ya me he despedido de todos, y me dirijo solo a mi casa, no puedo quitarme de la cabeza que, si todo hubiera sido distinto, hoy y todos los días del mundo regresaríamos a nuestra casa juntos, cogidos del brazo.
Prisionero debajo de esta sotana aún tengo momentos en los que tengo la certeza que algún día podremos volver a reencontrarnos y continuar nuestra historia donde la dejamos. Porque si de algo estoy convencido es que, aunque creas que compartes tu lecho con el hombre de tu vida, él no te merece. Quizá yo tampoco, pero en mi defensa diré que soy el que más te ha deseado, te quiere y te amará en la vida.
Te espero siempre,
J.






























