Se trata de describir nuestra máquina del tiempo. ¡Que no cunda el pánico! No se pide un relato de ciencia ficción ni científico, sino más bien sentimental. Se trata de evocar ese objeto que nos traslade al pasado, con buenos o malos recuerdos, y nos permita imaginar un futuro con sus esperanzas o temores. Se trata entonces de encontrar un artilugio que nos lleve a un viaje interior desde el pasado hacia el futuro. Puede ser cualquier cosa, grande o pequeña, propia o ajena, sólida o etérea.
AQUI podeis encontrar más relatos de esta convocatoria.
No me considero una persona supersticiosa, pero si una
verdadera romántica. Lo conocí de una forma divertida y accidental, en una
excursión por el bosque con unas amigas. Aquel mismo día encontré un trébol de
cuatro hojas y me lo llevé a casa para enmarcarlo. Creo que mi suerte cambió
desde entonces, comenzamos a salir, nos fuimos a vivir juntos enseguida y
tuvimos una larga y feliz relación.
Una noche tuvimos una fuerte discusión que acabó con un
portazo suyo al marcharse de casa. El cuadrito con el trébol mágico se cayó y
el cristal que lo protegía se rompió. Disgustada, fui a buscar la escoba para
recoger los cristales y cuando regresé el trébol ya no estaba. Mi gatita Luna
se lo había zampado.
A partir de aquel día mi suerte fue a peor. Aparte de dejarlo
con mi pareja, poco tiempo después perdí mi trabajo. Tuvimos que vender nuestro
piso en la ciudad, que tanto me gustaba, y marcharme a vivir al pueblo de nuevo
con mis padres.
Fue cuando empecé a sospechar que aquel maldito trébol tenía
la culpa de todos mis males. Me sentía desprotegida. ¿Sería posible que durante
todos aquellos años en casa nos hubiera estado cuidando? Desde el momento que
nos conocimos nos acompaño y regaló muchos momentos felices en nuestra vida en
común. Pero aquella mala temporada se estaba alargando demasiado para mí.
Ahora lo peor ya ha pasado. Aquí en el pueblo he conseguido
por fin un nuevo trabajo en una pastelería y parece que he encontrado mi
verdadera vocación. Estoy aprendiendo este dulce y creativo oficio, al mismo
tiempo estoy recuperando viejas amistades y también creando nuevas. Mi vida ha
dado un giro absoluto e inesperado. Hay momentos en los que no puedo evitar
pensar en ello.
¿Quién será el responsable? ¿Será el destino? ¿Haber tomado
una buena decisión y volver a los orígenes? ¿La vieja herradura que preside la
entrada a la casa de mis padres? ¿O quizá mi viejo trébol perdido? Cada vez que
acaricio la panza a mi gatita Luna no puedo evitar pensar en ello…
AQUI puedes encontrar leer el resto de relatos de esta convocatoria.
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Dicen que los tréboles de cuatro hojas dan suerte, pero qué decirte si es todo superstición o ganas de creer en algo. Con el tiempo he ido aprendiendo que la suerte la forjamos muchas veces nosotros con nuestras decisiones. Unas acertadas y otras no tanto. Me alegro de haberte leído de nuevo, y suerte en tus próximos estudios.
ResponEliminaUn besote grande.
Hola Campirela! Yo también soy de las que pienso que la suerte hay que perseguirla e intentar buscarla, porque es caprichosa y a veces se nos esconde! Je, je! Un abrazote y nos vamos leyendo jueveros!
EliminaHola Marifelita,
ResponEliminaEmpezaré por corregirte que este que comenta es un seguro compañero y servidor que una vez vio un trébol de cinco hojas, pero su dueño no era muy afortunado, a lo mejor porque no era un trébol.
Creo que en ocasiones nuestra vida entra en crisis y parece que va a la deriva en esos casos siempre se impone una decisión, hay quien decide seguir y hay quien opta por el cambio, tampoco resulta muy fácil acertar con el mismo.
Muchísimas gracias por participar, esperemos que encuentres un huequecito para los jueves en tus estudios (pero no cuando tengas exámenes).
Un saludo
Hola Luferura! La verdad es que a veces hay personas que lo dejan todo a la suerte y el destino, y cuando las cosas les van tanto bien como mal, ya tienen a quien culpar. Je je! Es una cuestión de fe, supongo... O bien porque no queremos ser los responsables de nuestros errores y malas decisiones! Todo un misterio! Un abrazote y espero poder participar en los próximos retos, si mis estudios me lo permiten!
EliminaNecesitamos buscar el sentido a todo cuando, al final, todo es puro azar... Eso, o bien la gatita al comerse el trébol, ha logrado que la suerte viaje contigo...
ResponEliminaHola Beauséant! Quizá lo que la protagonista interpretó como mala suerte al principio, resultó ser un cambio en su situación y finalmente tampoco fue una mala alternativa. Todo depende de como se valoren las cosas. Nunca queda claro si las cosas que nos pasan son por decisión propia o porque tienen que pasar así... Je, je! Que dilema! Un abrazote!
EliminaA cada fase da vida, acontecimentos ocorrem ..Alguns bons, outros parecem tudo desandar...O melhor amuleto é o nosso coração e intuição... Adorei te ler! E também detesto perder coisas que acredito me tragam sorte,rs... beijos, chica
ResponEliminaGracias por tu comentario! Efectivamente la intuición es muy buen amuleto en la vida, nos puede orientar y ayudar a escoger el buen camino y tomar buenas decisiones. Pero no todo el mundo lo tiene! Je, je! Un abrazote!
EliminaPero si realmente el trebol traía suerte, la gatita la tendría que haberse convertido en la portadora de esa buena suerte.
ResponEliminaY en cierta forma, tal vez lo haya sido, con un intervalo de infortunios.
La protagonista term,inó descubrirendo su vocación, en un lugar más para ella.
Un abrazo.
Hola Demiurgo! Pues también tienes razón, no lo había pensado de esa forma. Y creo que la protagonista de la historia tampoco! Je, je! Quizá tenía la suerte en la tripa de su gato todo el tiempo y no fue consciente! O quizá le acompañó la suerte sin más! Quien sabe? Un abrazote!
EliminaEn cada uno de los periodos se encontró la compensación afortunada. De tanto en tanto hay que mirar alrededor porque hay emociones, reflejos, aromas o sensaciones que son tréboles de cuatro, cinco o seis hojas. Todo depende de uno mismo. Saludos.
ResponEliminaHola! Estoy de acuerdo, a veces lo que conocemos como "buena suerte" nos rodea sin darnos cuenta! No somos conscientes de que nos acompaña, aunque no tengamos un amuleto para aferrarnos! Un abrazote!
EliminaAmiga Marifelita, boa noite de paz!
ResponEliminaFoi uma casualidade que só entendemos com o passar do tempo.
Algo que não dá certo de um jeito é porque vem outra coisa muito melhor depois.
Tenha um setembro abençoado!
Beijinhos fraternos
Gracias Roselia! Es verdad aquello que dicen que a veces se va la suerte por la puerta, y vuelve a entrar por la ventana... ja ja! Un abrazote!
EliminaMas bien pienso que el sentido común y un poco de esfuerzo nos pueden llevar al sitio deseado. Nunca viene mal un trébol de cuatro hojas porsi, verdad? Ja, ja. Un abrazo, Marifelita.
ResponEliminaHola Gil! Yo tampoco suelo confiar mucho en la suerte y más en la dedicación y el esfuerzo. Pero si veo un trebol de cuatro hojas alguna vez, quizá no me lo lleve a casa, por si pierde sus efectos, pero igual le acarició un poquito las hojas, quien sabe! Je je! Un abrazote!
EliminaHola Marifelita, muy buena historia, a veces uno se aferra a ciertas cosas, creencias u objetos, pensando en la buena o mala suerte, puede ser que sea así, aunque yo creo que esa suerte de alguna manera se la busca uno, según con la actitud con qué enfrente la vida,
ResponEliminaUn abrazo.
PATRICIA F.
Hola Patricia! Yo también soy de las que creo que la suerte hay que buscarla un poquito, si! Je, je! Pero cuando un objeto es importante para nosotros, es increible el poder que tiene sobre nosotros! Ja, ja! Un abrazote!
EliminaOlá.
ResponEliminaDizem que há males que vêm por bem.
Será?
Aqui, parece que sim.
Gostei.
Cumprimentos.
Hola Fox! Es verdad? Aquí también decimos lo mismos! De algunas cosas malas, sale siempre algo bueno, lo que pasa es que muchas veces no lo vemos! Un abrazote!
EliminaHay tantas historias y tabúes al rededor de los tréboles que quizás en este caso te traiga suerte. Quién sabe el giro que da la vida
ResponEliminaFelicidades por el proyecto. Espero que te reporte muchas satisfacciones.
Un abrazo
Hola Nuria! Es tema de la suerte, sin duda, es una cuestión de fe! Ja, ja! Todo un misterio! Gracias por fijarte en mi nuevo proyecto literario! Estamos muy ilusionados! A ver si conseguimos llegar al objetivo y verlo hecho realidad, publicado en papel en unos meses! Un abrazote!
EliminaHola. Suerte o no suerte el trébol es la excusa perfecta para rebuscar entre sentires bellos y no tanto. Saludos
ResponEliminaHola! Efectivamente, como indicaba el objetivo del reto de esta semana, los objetos tienen el poder de traeros recuerdos, vivencias y sentimientos, con solo estar ahí! Un abrazo!
EliminaPerder trabajo, pareja y la suerte.... requiere un trebol de seis hijas.....para medio arreglar algo.
ResponEliminaHola J.C! Son muchos frentes abiertos para la protagonista, y todos al mismo tiempo! La suerte, buena o mala, suele ser caprichosa! Je, je! Un abrazote!
EliminaUn trebol que compró tu vida hasta hacerte dependiente de él, un buen momento se lo trago el gato y te liberó.
ResponEliminaHola Gustab! Pues también se puede interpretar de esa manera! Toda una liberación! Un abrazote!
EliminaHola Marifelita una buena historia con un poco de tragedia. Yo por suerte no soy supersticioso creo que nosotros con nuestros actos forjamos la buena o mala suerte.
ResponEliminaQue tengas un buen fin de semana
Abrazo
Hola! Pues yo también soy de esa misma idea! La suerte hay que buscarla sin descanso, hasta encontrarla! Un abrazote!
EliminaHola Marifé! Me alegra que retomarán. Sobre el poder de lis amuletos, creo que nunca lo he creído, más bien pienso que es nuestras ganas de creer en algo que nos dé sustento y esperanza lo que determina su efectividad. Un abrazo
ResponEliminaHola Neo! Encantada de estar de vuelta y participar en los retos jueveros, aunque no sé por cuento tiempo. Sin duda con la suerte hay a menudo un gran componente de fe ciega! Je, je! Un abrazote!
EliminaEs curioso cómo nos aferramos a ciertos objetos atribuyéndoles más poder en nuestra vida del que deberían tener.
ResponEliminaTu relato me ha recordado a mi infancia. Cada vez que íbamos a un prado con tréboles mi padre lograba encontrar uno de cuatro hojas (siempre sospeché que había truco, aunque no lo descubrí).
Volver al pueblo creo que es un paso maravilloso.
Hola Rebeca! Hay objetos que se quedan anclados en nuestras vidas, por la fuerte carga que les damos. Cuando nos quedamos sin ellos, nos sentimos perdidos y huérfanos. Efectivamente conseguimos otorgarles un poder que luego nos controla en cierta manera, aunque sea anímicamente. Un abrazote!
EliminaOhhhh este relato ha tocado mi fibra supersticiosa... ya no soy tanto, pero algo de tu protagonista tengo jaajaj (una desgracia eh ;S)
ResponEliminaBss ;)
Hola Sylvia! Hay objetos que significan mucho para nosotros pero si encima son portadores de suerte (o eso queremos creer) entonces se convierten en imprescindibles, talismanes en potencia! Je, je! Un abrazote!
EliminaOlá Marifelita, estive aqui para comentar, mas o blogger não estava gravando. Na vida estamos sempre diante de algum evento, que nos leva a pensar mil coisas e muitas vezes levados pelas supertições. Tem coisa que teremos que passar, mas nada como um dia atrás do outro. Tudo no tempo fica no lugar.
ResponEliminaCarinho no abraço e bom domingo de feliz semana.
Hola Toninho! Siempre hay situaciones y momentos en la vida en que nos toca elegir, y a veces pensamos que lo dejamos todo en manos de la suerte, y a veces depende más de nosotros mismos. Un abrazote!
EliminaBuscamos objetos a los que atribuirle el don de la buena fortuna: un trébol de cuatro hojas, una herradura sobre la puerta, cualquier boleto de un sorteo, la chepa de un jorobado...
ResponEliminaPero quizás la fortuna sea solo una forma de ver la vida, una especie de perspectiva casi imposible que de lograrse, nos sentimos bien, que encajamos en un mundo caótico y donde la mayoría de la veces impera la ley del máximo desorden, a nuestra corta percepción, por supuesto.
Al final, el verdadero "amuleto" no era el trébol, ni la herradura en el marco, sino la capacidad de reestructurar la propia vida, ¡aunque la gata Luna siga llevando la suerte digerida en su panza!
Hola Ibso! Pero mira que llegan a haber objetos mágicos, cada uno que escoja el que más le convenga para rezarle y pedirle que nos traiga buena fortuna. Dejar nuestras decisiones en manos de la suerte puede resultar una sistema algo arriesgado aunque para según quien le puede funcionar! Quien sabe si la protagonista le debe su nuevo rumbo a Luna, o fue todo pese a ella. Je je! Un abrazote!
EliminaAlgunas veces las cosas buenas comienzan pareciendo malas y, también, a la inversa, las cosas que parecen buenas terminan siendo las peores.
ResponEliminaSaludos,
J.
Hola Jose A! A veces los cambios los recibimos como algo negativo y resultan ser todo lo contrario, y como tu dices, también ocurre a la inversa! Nunca acertamos! Je, je! Un abrazote!
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