dijous, 15 d’octubre del 2026

Concurso de Octubre – EL TINTERO DE ORO – “Homenaje a Emilia Pardo Bazan" - Cuestión de química

Para el concurso de este mes, nuestros amigos de "EL TINTERO DE ORO", han propuesto hacer un pequeño homenaje a la obra de Emilia Pardo Bazán, concretamente a su novela "Los pazos de Ulloa".

Para ello el relato que tendremos que presentar será como siempre de un máximo de 900 palabras y tendrá que ser una historia donde el medio o el contexto social en que viven los personajes condicione de algún modo su comportamiento.


AQUI podreis encontrar el resto de relatos participantes.

Imagen de Pixabay - Public Domain Pictures "Laboratory"


CUESTIÓN (DE) QUÍMICA


Siempre tuve ciertos instintos que no podía reprimir. Era consciente de que no eran buenos ni deseables para nadie, pero supongo que era parte de mi naturaleza y no podía mantenerlos a raya. Ellos eran los que me impulsaban y me hacían actuar. Me gobernaban totalmente y no tenía ningún control sobre ellos.

Me dejé llevar durante años y no fueron pocas veces las que estuve al límite y a punto de ser pillado en mis fechorías. Pero supongo que la suerte siempre me había acompañado.

En muchas ocasiones se trataba de aprovechar las oportunidades, en las discotecas o en alguna fiesta multitudinaria, escabullirme hábilmente y buscar alguna víctima indefensa, quizá algo ebria, que no pudiera luego recordarme y denunciarme.

Con el tiempo me di cuenta que ya no podía transitar por aquellos mismos lugares y mi ruta cambió, a otros locales nuevos. Mi estrategia también, ya que el modo de actuar lo requería por lo selecto de la concurrencia. En estos locales más exclusivos mi técnica consistía en administrar algunas drogas puntualmente a los objetivos que me había marcado y dejarlas fuera de combate en un breve espacio de tiempo, para llegar a mi meta.

Supongo que el éxito relativamente fácil en mis incursiones y conquistas me hizo relajarme y ser demasiado confiado, hasta tal punto que la última vez que volví a uno de los clubs nocturnos me estaba esperando una patrulla para detenerme. Por lo visto varias clientas habían denunciado abusos en confusas y turbias circunstancias explicando sus experiencias, y la policía vio un “modus operandi”. Un patrón que finalmente, le llevó a mí con la ayuda de los trabajadores del local.

Tras un rápido juicio con varias acusaciones por violación, me dieron a escoger entre dos opciones. La primera era un ingreso en prisión de por vida, por acumular tantos casos denunciados y demostrados. La segunda opción era optar por la castración química. Mi abogado me la recomendó especialmente en mi caso desde el principio del proceso, y decidí seguir sus consejos. No quiero imaginarme que hubiera sido de mí en la cárcel al conocer el resto de los presos la causa de mi condena.

Ya hace unos días que salí del hospital, y tengo que decir que de alguna forma me siento más ligero, relajado y centrado en otras cosas que antes ni hubiera imaginado.

Me he librado de una larga y triste vida en la cárcel, pero también de una vida de esclavitud a merced de mis instintos incontrolables y bajas pasiones violentas, tan dañinas para las mujeres que se cruzasen en mi camino.

En ocasiones siento una especie de vacío en mi vida. Si antes no podía quitármelas de la cabeza, y observarlas lujuriosamente cuando se cruzaban conmigo en la calle, en el trabajo o en el metro, ahora se han convertido en invisibles e inexistentes para mí. Las que vivían en mi entorno más cercano, fueran compañeras de trabajo, conocidas, amigas de mis amigos o familiares, han optado por mantenerse bien lejos de mi al saber de mis tendencias y también de la solución.

Supongo que no están seguras todavía de que este nuevo remedio sea exitoso y tenga los efectos esperados en un depredador como yo. Sus objetivos son ambiciosos y esperanzadores para la gran mayoría de la población, que esperaba desde siempre una solución definitiva a este antiguo y casi enquistado problema. Supongo que el tiempo lo dirá.

Estamos a finales del siglo XXI, algunas cosas son más antiguas que el mismo mundo, pero todavía persisten. Otras están por desaparecer porque cualquier conducta inaceptable se castiga y no queda impune. En nuestra sociedad hemos conseguido por fin la equidad entre hombres y mujeres, por lo que sus necesidades y amenazas son escuchadas y se tienen en cuenta. Apenas hay diferencias entre ricos y pobres, al menos ante la ley, que se aplica implacablemente sin hacer distinción. Se protege al débil como casi el objetivo máximo de toda sociedad y la ley lo ampara. No existen ya los abusos sobre menores, ni sobre las personas mayores o desvalidas, ahora si tienen quien los defienda.

 “Somos hombres y no bestias”, rezaba el cartel de la puerta en la prisión en la que tuve la oportunidad de ingresar definitivamente si no aceptaba esta solución alternativa a mi problema. Sin duda hubiera sido reeducado tras largos años de sufrimientos y excesos, tras aplicarme métodos quizá muy prácticos, asépticos y resolutivos, aunque poco éticos.

Siempre tendré la duda de si fue la decisión correcta. Hay una voz dentro de mi cabeza que me asegura que acerté, que era lo correcto, que no había otra opción posible para mí.  Sin embargo, hay algo en mis entrañas, como un susurro, un cosquilleo, un vacío, que me dice que fue un gran error.


AQUI podreis encontrar el resto de relatos participantes.





Concurso de Octubre – EL TINTERO DE ORO – “Homenaje a Emilia Pardo Bazan" - Cuestión de química

Para el concurso de este mes, nuestros amigos de "EL TINTERO DE ORO" , han propuesto hacer un pequeño homenaje a la obra de Emilia...