Así que a ver a donde nos lleva esta azarosa elección...
“El hogar está allí donde
uno puede bajar su cabeza“. Y se
acabó el libro. ¿Y qué leo yo ahora? Me preguntaba al seguir caminando calle
arriba. Paré frente a un escaparate en el que un llamativo neón rosa decía “Mi
fantasía textual es que me comas y punto”. Con esa sugerente invitación entré
en aquella librería, que al poner un pie dentro, su aroma la delató como de
segunda mano.
En las librerías se respira una
extraña paz, parecida al entrar en una iglesia. Una mezcla encantadora de
silencio y respeto, interrumpida puntualmente por alguna tos o el crujir del viejo
suelo de madera.
Pero hay una cosa que me inquieta
y rompe mi paz interior en cualquier estantería de libros, propia o ajena: el
momento de leer los títulos. Inclinas el cuello hacia la izquierda y tres títulos
después, ladeas la cabeza a la derecha, y con dos libros más, a la izquierda de
nuevo y así repites la operación hasta la eternidad. O hasta que te pones
nerviosa, pierdes la paciencia y decides ver las sugerencias, ubicadas estratégicamente
sobre una mesa para comodidad de todos.
¿Por qué las editoriales no se ponen
de acuerdo para poner en los lomos, el título hacia la misma
dirección?
Antes de abandonar la encantadora
librería con las manos vacías, me fijé en la enorme bañera de la entrada bajo
aquel sugerente neón rosa. Llena de libros hasta arriba, la mayoría bastante
deteriorados, pero al fijarme en el título de uno de ellos, supe que lo quería.
“Groucho y yo” – de Groucho Marx


Jajjaa👏👏👏
ResponEliminaTiempo record para un micro magnifico, redondo y metatextual.
Y cargado de razon critica. Los fisioterapeutas deberian mandar a los lesiondos del cuello a una libreria ( un partido de tenis en los asientos del centro tambien sirve).
Te estabas guardando la inspiracion, no?
Besazooo, amiga
Hola Gabi! Es que hay lugares que son muy inspiradores, y las librerias para mi, a menudo lo son! Pues si algun dia tienes problemas de cervicales, igual aquí tienes una posible razón! Je je! Un besote, amigo!
EliminaMuy bueno.
ResponEliminaAdemas establece un bucle temporal al decubrir el libro al final, en la ultoma frase.
Un abrazo
Gracias compi! Me pareció una manera traviesa de presentar el libro, añadir la frase al principio y acabar en la última línea, con el título y el autor! Je, je! Un toque gamberro, como el mismo Groucho! Un abrazote!
EliminaHola Marifelita, un relato muy interesante, siempre que esté visitan lugares de segunda mano ya sea de libros o de ropa nunca se vuelve con las manos vacías. Gracias por compartir abrazotes.
ResponEliminaHola Ainhoa! Sin duda los mercados o tiendas de segunda mano, tienen un encanto especial, por sus artículos únicos y el valor añadido que les da el tiempo y su paso por otras manos! Un abrazote!
EliminaIn ogni libreria il caso ci guida per mano: entri per sbaglio, esci con il libro che ti sceglie.
ResponEliminaE in quella vasca di carta stanca, il destino aveva già scritto il tuo nome.
Un caro saluto Ginebra
Hola Silvia!
EliminaEfectivamente, entrar en una libreria es una incertidumbre. Entrar con ganas de encontrar algo interesante y salir con las manos vacías, o como tu dices, mirar sin intención de buscar nada y salir con el libro que "te ha elegido"! Je, je! Que gran verdad! Un abrazo y gracias por visitar este rincón de escritura/lectura!
Abrazos virtuales Marifelita, me ha gustado mucho esa paz de librería de segunda mano que describes, como una iglesia, pero con olor a papel viejo y tos discreta. Que seguro encontramos un libro interesante en estos lugares.
ResponEliminaHola Raquel! Hay rincones que tienen un encanto especial! Y aunque uno se vaya de vacio, el rato que permaneces allí y lo que te aporta vale oro! Un abrazote!
EliminaHola, Marifelita. ¿Quién no ha sentido la nostalgia al acabar un buen libro? La entrada de tu micro ya nos resuena. Luego, lo de la orientación de los títulos, uno puede acabar ahí con dolor en el cuello. Menos mal que tu protagonista encontró al final algo de su agrado. Siempre es triste entrar a una librería y salir con las manos vacías. Me gustó mucho tu propuesta. Abrazo fuerte.
ResponEliminaHola Ana! Es que cuando un buen libro te acompaña durante semanas e irremediablemente se acaba, uno se siente como abandonado, no? Je, je! Pero nuestro instinto lector es insaciable y enseguida nos pide que los sustituyamos por otra nueva excitante experiencia! Je je! Un abrazote!
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