diumenge, 12 d’abril del 2026

Concurso de Abril – EL TINTERO DE ORO - Homenaje a Gabriel García Márquez - "Libro abierto"

Para este mes de abril, nuestros amigos de "EL TINTERO DE ORO", han escogido al gran GABRIEL GARCIA MARQUEZ y hacer un homenaje a su obra "Cien años de soledad", considerada una de sus mejores novelas.

El relato que presentaremos será como siempre de estilo libre y de un máximo de 900 palabras y el tema central sería el destino y cómo influye, positiva o negativamente, en nuestra vida.

AQUI podreis encontrar el resto de relatos participantes:


Imagen de Pixabay

"LIBRO ABIERTO"

Era el día de la rosa y el libro, una de esas fechas especiales para nosotros. Estaba nerviosa porque en treinta años era la primera vez que no encontraba un libro que me gustara para regalarle.

Aquella noche, nada más llegar a casa, él me entregó la rosa con un beso. Yo para compensar mi falta, le preparé una cena romántica, acompañándola de un buen vino y su postre favorito. Antes de ofrecerle un café, él hizo un gesto de levantarse para ir a buscar el libro que había escogido para mí y sin darle tiempo a entregármelo le dije:

Yo no tengo libro para ti… - se hizo un breve silencio antes de que yo pudiera continuar la frase para excusarme, cuando él me contestó…

¡Cariño, tú eres mi libro! – con aquella mirada traviesa suya y esa sonrisa de canalla que ponía cuando quería algo de mí.

¡Pues, espera que te abro las páginas! – le contesté extrañamente ocurrente, rápida y muy descarada mientras me subía el vestido y me quitaba las bragas.

Aquella noche follamos en la cocina, después de meses sin tocarnos, y con una pasión que ya casi había olvidado. Y también fue la última. Parece que mi deseo sexual se ha ido apagando con los años, no sé si debido a mi inminente menopausia o que lo nuestro se ha convertido en algo monótono y no nos excita lo suficiente.

 

Aquel verano pasamos las vacaciones en nuestro apartamento de la costa. Una tarde en nuestra cala favorita, vimos a una joven pareja estirados en sus toallas frente a nosotros.  Al pasar las horas, se añadió una muchacha y pudimos comprobar que en realidad se trataba de un trio. El muchacho iba repartiendo besos, caricias y miradas cómplices indistintamente a ambas jóvenes. Nosotros nos miramos el uno al otro con una sonrisa, entre sorprendidos y admirados.

Por la noche mientras cenábamos en la terraza del apartamento, noté que él estaba algo inquieto, como si quisiera explicarme algo sin saber cómo empezar. Después de cenar echamos unas partidas a las cartas y fue cuando me comentó precipitadamente y de sopetón:

—¿Te has fijado en aquellos tres de la playa? ¿Esto será lo que ahora llaman “Poliamor”?

Tras una larga charla, aprovechó para confesarme que notaba que nuestra relación decaía, que nos faltaban ganas, ilusión, quizá probando algo nuevo… Yo le respondí que solo pensarlo me daba una enorme pereza. No era precisamente lo que mi desordenado, caótico e indisciplinado cuerpo me pedía en ese momento. Me excusé diciéndole que entendía que él tuviera otras necesidades diferentes a las mías, nuestros biorritmos no estaban sincronizados, quizá nunca lo estuvieron. Le confesé que yo no me veía participando en un juego así. Ni buscándome otro amante ni compartiendo juegos con él y otra persona al mismo tiempo.

Pero en un arranque de inesperada e inconsciente generosidad por mi parte, le sugerí que, si él sentía la necesidad de acostarse con otras, le daba la libertad de hacerlo, aunque le ponía tres condiciones: Que yo no me enterara cuando lo hiciera ni con quien, que fuera discreto para que nadie lo supiera y que siempre regresara a casa a dormir.

Recuerdo su cara de incredulidad, como aquel que le dicen que le ha tocado la lotería y piensa que es una broma. Mi sorprendente y comprensiva respuesta, adaptada a los tiempos y las circunstancias, me pareció la mejor solución para nuestra situación.

 

Pasaron unos meses y empezó a quedar con algunos compañeros del trabajo y conocidos del gimnasio para cenar e ir a tomar algo algunas noches. Yo ya sospeché de qué se trataba, pero como habíamos hecho un trato, ni yo le preguntaba detalles ni él me explicaba.

Y el momento que yo temía desde nuestro acuerdo, finalmente se materializó el día que subió una foto en redes declarando estar enamorado y no era de mí. Aquella noche no vino a dormir a casa. Que tu pareja flirtee con otras no es una amenaza, que folle puntualmente con otras mientras vuelva a dormir a casa quizá tampoco, pero si es siempre con la misma, puede que se encariñe y la cosa se convierta en algo más serio, y así fue.

Las condiciones de nuestro acuerdo se habían roto y ya no tenía sentido seguir juntos, por lo que decidimos separarnos. Nunca imaginé que a los pocos meses de nuestra separación recibiría una llamada de mi cuñada informándome que había muerto.

Reuní todo el valor que pude para asistir al funeral, ante las extrañas miradas de la que fue mi familia política. Con una mezcla de vergüenza y falso orgullo conseguí darle el pésame a todos, cuando ellos se debatían entre dármelo a mi o a su recién estrenada pareja. Lo cierto es que durante aquel día y los siguientes no pude evitar sentirme como una viuda. Me rompió el corazón saber por su hermana que había muerto en la cama, de un infarto, asegurando con un malvado comentario, que al menos se habría ido al otro mundo siendo feliz.

Y aquí me encuentro hoy, en la terraza de nuestro apartamento, donde se ideó nuestro extraño acuerdo, y con un libro abierto entre las manos, el último que me regaló. No puedo evitar pensar que de continuar juntos quizá seguiría vivo, aunque sexualmente muerto, pero vivo, al fin y al cabo.


AQUI podreis encontrar el resto de relatos participantes:




2 comentaris:

  1. Hola, Marifelita, curioso tu relato, así como la reflexión final que hace tu protagonista. Le sugirió algo muy complicado a su marido, existía ese riesgo, pero fue un acto de amor grande el que hizo. Efectivamente, era su destino, el de su marido, también podía haber elegido parejas ocasionales, pero... Un relato muy bueno.
    Muchas gracias por participar en el reto del Tintero.
    Un abrazo. :)

    ResponElimina
  2. Un relato que bien podría ser una realidad de muchas parejas en una crisis de salvar la relación. Los acuerdos son para eso, para cumplirlos, y ella era consciente de que lo que le proponía podría ocasionar lo que al final sucedió.
    Fue generosa y supo responder con valentía, sin escenas que no eran justificables. Para mí eso es amor: dejar volar. Aunque tú seas la perjudicada. Aunque no creo que el resultado lo fuera, cuando uno decide ciertas cosas, sabe a lo que se expone. Un buen relato. Un abrazote.

    ResponElimina

Concurso de Abril – EL TINTERO DE ORO - Homenaje a Gabriel García Márquez - "Libro abierto"

Para este mes de abril, nuestros amigos de "EL TINTERO DE ORO" , han escogido al gran GABRIEL GARCIA MARQUEZ y hacer un homenaje a...