Pestañas

dijous, 4 de juliol del 2024

Cada jueves, un relato - Tema: “4 Indicaciones” - "La oscuridad"

Esta semana nuestra amiga MONICA, desde su blog NEOGEMINIS hace la siguiente propuesta juevera, con 4 Indicaciones muy concretas que deben aparecer de forma obligatoria para construir nuestro relato:

1 – UN LUGAR: Debe aludirse en algún momento del relato a “UN RINCÓN SIN LUZ”.

2 – TRES VERBOS: Con flexibilidad de tiempo y conjugación deben ser: TITILAR, PREDICAR y PERSEGUIR.

3 – UNA METÁFORA, de libre elección.

4 – UNA FRASE FINAL, a modo de cierre que deberá ser: “ …Y NO SUPO QUÉ CONTESTAR”.


AQUÍ podréis encontrar el resto de relatos participantes.

"LA OSCURIDAD"


Un día amanecí con una uña negra, pero no le di importancia, pensé que se habría manchado accidentalmente al teñirme el pelo. Pero la mancha en lugar de remitir se extendió a lo largo del dedo. Agobiada me dirigí al centro de salud, que entre miradas burlonas, me invitaron a marcharme y a no hacerles perder el tiempo.

Me fui disgustada pensando que quizá me habría precipitado. No me dolía ni molestaba, pero me inquietaba ver como se extendía con los días por mi mano y con las semanas hasta llegar al hombro.

Por aquel entonces teletrabajaba y no tenía demasiada vida social, estando totalmente inmersa en la preparación de unas oposiciones. Salía de casa con guantes para ocultarlo, pero llegado a ese punto me armé de valor y volví a dirigirme al ambulatorio.

El doctor que me atendió aquella ocasión, al mostrarle aquella mancha, del color del betún, y con cierto reflejo metalizado como si se hubiera pintado con aerógrafo, me miró disgustado diciéndome si se trataba de una broma.

Tenía razón al pensar que se tratara de una pintura, pero lo que me enfureció a mi más que a él, fue que ni siquiera se tomó la molestia de observarlo con detenimiento ni sugerir prueba alguna. Me echó de su consulta con malos modos y no perdí la oportunidad de dejar una reclamación en el mostrador.

Esa oscuridad me invade milímetro a milímetro cada día, sin que yo pueda evitarlo y sin que nadie quiera ayudarme. Me he cansado de perseguir a médicos y enfermeras por hospitales y consultas sin éxito.

Ahora solo salgo a la calle de noche, me siento en un banco, en algún rincón sin luz, observando el titilar de las estrellas. Y así fue como se me ocurrió una idea.

Me colé en el plató de televisión de un conocido presentador de programas de ciencias ocultas y misterios sin resolver. Le rogué que cumpliera su lema de “perseguir la verdad hasta el final” y predicara con el ejemplo. Le pregunté si estaría dispuesto a ayudarme. Quedó petrificado como una estatua, mientras miraba mi cuerpo desnudo … y no supo qué contestar.




dilluns, 1 de juliol del 2024

3º Aniversario en el Taller d'Escriptura "El Vici Solitari" - "Relato para Maria: La Aldaba"

Esta semana estoy de celebración, porque ya hace 3 años que conocí en aquel Taller de Verano de Escritura Creativa, organizado por mis ahora compañeros de "El Vici Solitari" en el Casal de Barri "Som la Pera". 

Me enamoré entonces de la escritura y también de ellos, y desde entonces nos vemos cada jueves en el Taller, para leer nuestros relatos y echar una risas.

Así que de nuevo aprovecho la ocasión para daros las gracias por aguantarme cada jueves y también por aportarme cada uno de vosotros, tantas y tantas cosas, semana a semana, con vuestra experiencia. 

¡Sois muy buena gente, y además, digo siempre que esto de la escritura engancha mucho, pero vosotros también!

Imagen: Marifelita


Así que este jueves lo celebraremos juntos en el CASAL 3 VOLTES REBEL, pero ahora quería celebrarlo publicando el siguiente relato, escrito el curso pasado, e inspirado en una de nuestras compañeras, MARIA DE LA O, muy especial para todos nosotros.

¡Nos vemos pronto Maria!

" LA ALDABA"

Imagen: Marifelita callejeando por Venecia


María siempre lleva en su bolso infinidad de cosas. Todo el mundo lo comenta siempre porque pesa como un muerto. Está lleno de “porsis” que le destrozarán cualquier día su delicada espalda.

Entre las cosas peregrinas que puedes encontrar en su bolso habitualmente, además del monedero, las llaves, el móvil, la funda de las gafas, pañuelos de papel, lleva un pequeño neceser por si tiene que retocarse el maquillaje; un libro porque nunca se sabe cuando tendrá un respiro para la lectura; una botella de agua por si le entra la tos; o un paraguas plegable por si lloviera…

Pero si hay algo que seguro que nadie lleva en su bolso, pero que ella si lleva, es una aldaba.

Era lo único que conservaba de la vieja casa de sus padres en el pueblo. Una finca antigua que estaba abandonada desde hacía años, y que amenazaba ruina. Toda la familia dejó el pueblo años atrás para ir a trabajar a la capital, y solo acudían a ella en verano para reunirse todos en vacaciones. Pero cuando la casa dio más gastos y dolores de cabeza que satisfacciones, y sus padres faltaron, la dejaron abandonada.

El ayuntamiento al considerar que se había convertido en un peligro, tras varios avisos la tiró abajo. Su hermano mayor recogió de entre los escombros la vieja, oxidada y pesada aldaba de la puerta principal como recuerdo. Ella decidió quedársela y desde aquel día permaneció en el fondo de su bolso.

Pasaron los meses y la aldaba seguía ahí, sin ver el momento de salir. Un día en el que la espalda de María dijo basta, y le dio un toque de atención empezó a ver la necesidad de aligerar el bolso de pesos innecesarios. Empezó dejando el neceser con sus pinturas, si salía ya maquillada de casa no le hacía falta. Otro día el libro si no cogía transporte público no era necesario. La funda de las gafas tampoco, si las llevaba siempre puestas. Y así con casi todas sus cosas, pero la aldaba, le suponía un dilema. Algo dentro de ella le decía que la llevara consigo, y así lo hizo.

Un día salió del metro con prisas, como siempre que regresaba del trabajo. Al girar la esquina, en la oscuridad del callejón un extraño se abalanzó sobre ella, y sin verle la cara, noto su fuerte respiración en su nuca mientras notaba que le ponía las manos encima. Asustada y sin saber todavía cómo, se giró violentamente y sin pensarlo dos veces, primero le dio una patada en la espinilla y luego agarrando su bolso con todas sus fuerzas le arreó semejante golpe en toda la cara, que con la ayuda de la contundente aldaba, le rompió la nariz allí mismo. Aún recuerda el desagradable y seco chasquido, además del chorro escandaloso de sangre, antes de que aquel salvaje saliera corriendo calle abajo entre insultos de todo tipo.

Definitivamente la aldaba se quedaba en su bolso. No se le ocurría mejor lugar para ella. No pensaba separarse de ese poderoso talismán en su vida.


Dedicado a mi amiga: María de la O.