Nada más despertarme y volver a
la consciencia el primer pensamiento que viene a mi cabeza es ella. Cada lunes,
espero ansioso ese momento en el que ella viene a visitarme a mi habitación.
Con su voz alegre y dinámica, esa actitud positiva, acompañada de su mejor
sonrisa para darme los buenos días.
Entra en la habitación con su
uniforme blanco inmaculado, y su carrito bien ordenado con varios desayunos,
entre ellos el mío. Coloca cuidadosamente la bandeja sobre mi regazo y yo
inmóvil y algo aletargado le devuelvo el saludo y la sonrisa. Le pregunto como
ha ido su fin de semana; si ha hecho algo especial; si ha visitado algún lugar nuevo;
si ha pasado tiempo con sus familiares y amigos; si ha hecho buen tiempo…
Cualquier tema es bueno, por banal que parezca, para intercambiar unas palabras
con ella. Toda información que descifre en sus respuestas sirve para hacerme
una idea de como es. Qué cosas hace; qué le gusta; donde va; con quien se ve;
quisiera saberlo todo sobre ella.
Son escasos cinco minutos los que
está en la habitación conmigo, pero para alargar ese momento al máximo siempre
le pregunto alguna cosa. Si tengo suerte, hago la pregunta correcta, está
animada y no tiene prisa, puedo robarle unos minutillos más. No siempre es
posible porque tiene que seguir la ronda y atender a otros pacientes, pero
cuando lo consigo es muy gratificante. A veces invento excusas como si puede
traerme un vaso de agua extra, alcanzarme algo de la mesita de noche o del
armario. Incluso he dejado caer la almohada al suelo para que ella pueda
recogerla y recolocarla en su sitio. Fue un gran esfuerzo que mereció la pena.
Son pequeños caprichos que me dedico
porque mi salida de esta cama de hospital es incierta. No sé cuanto tiempo me
queda aquí. No me quejo, al contrario. Tengo que aprovechar cada minuto con
ella.
Tomo la medicación que me da y al
poco me entra sueño. Y oigo su voz alejarse mientras dice: “Nos vemos mañana”.
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Hola, Marifelita, qué historia más bonita, solo cinco minutos pero que a tu protagonista han dado mucho juego. Lástima la situación en la que se encuentra, pero espero que en tu imaginación el personaje salga del hospital y se quede con la chica del carrito del desayuno... Buen aporte al reto, mil gracias por participar en el Tintero.
ResponEliminaUn abrazo. :)
Hola Merche! Me alegro que te haya gustado. Con según quien y ciertas circunstancias, tan solo cinco minutos son oro, como dice el refrán! Por cierto, me acabo de dar cuenta que la extensión de mi relato supera las 250 palabras. Me equivoqué y lo hice de 350, pero si lo ajusto pierde sentido. Lo dejo así si os parece! Un abrazote!
EliminaHola, Marifelita. Siempre, en las desgracias, algo positivo sale y en este caso, son esas visitas que se atesoran, momentos que se anticipan con placer, poder intercambiar impresiones con el objeto de nuestro deseo (en el buen sentido). Me gustó mucho, un relato muy humano donde el "conectar" con el otro es tan importante como medicinas y tratamientos.
ResponEliminaHola Ana! Cuando algo nos ilusiona, como es ver a esa persona especial para nosotros, el calendario ya no importa! Je, je! Un abrazote!
EliminaHola, Marifelita. Has escrito un relato muy tierno. Incluso en los momentos difíciles quien sabe mirar puede encontrar un motivo para sonreír y seguir adelante. Me ha gustado mucho. Un abrazo.
ResponEliminaHola Eitan! En los momentos dificiles, uno se aferra a cualquier instante y se convierte en especial! Un abrazote!
EliminaAlgunas esperas bien valen la pena.
ResponEliminaSaludos,
J.
Hola Jose A! Algunas incluso nos dan la misma vida! Je je! Un abrazote!
EliminaUn relato muy dulce y lleno de ternura. Precioso, Marifelita.
ResponEliminaHola Marta! Me alegro que te haya gustado! Un abrazote!
EliminaAunque triste, no deja de ser un consuelo. El tiempo que le quede para gozar de su compañía será un tiempo dorado y quizá le sirva para alargar su estancia hospitalaria. Dicen que la ilusión alarga la vida.
ResponEliminaUn saludo.
Hola Josep Maria! Cuando uno no sabe que tiempo le queda, cada minuto cuenta! La ilusión sin duda es algo que nos ayuda a vivir y pasar cada dia! Un abrazote!
EliminaHola, Marifelita, que bonito micro has creado, en el que las circunstancias desalentadoras no son del todo tristes y pesarosas, pues la ilusión sigue viva en el protagonista y la convierte en un motivo de alegría, y que bueno que hayas sacado el lado bueno de los lunes, no para todos son despreciables.
ResponEliminaMe gusta el hilo con el que tejiste toda la escena, muy humana y con puntos luminosos. Un abrazo.
Hola Harolina! Es que en la peor de las situaciones, uno tiene que intentar aferrarse a algo que le de ilusión y vida, para poder seguir adelante! Ya sea una sonrisa, una voz, una cara familiar, todo vale! Un abrazote!
Elimina¿Podemos hablar de las flechas de Cupido, Marifelita? 🤔 Pq la frase "Nos vemos mañana" de la enfermera, que implica la visita hospitalaria pautada de lunes a viernes, suscita una ensoñación sentimental del paciente... que no es efecto de las pastillas, sino de la ilusión por verla y saber de ella. 👍 Buen micro.
ResponEliminaHola! Pues la clave esta precisamente en esa frase, que da continuidad y esperanza al protagonista, para seguir un dia mas! Sea el dia que sea y sea romántico o no! Un abrazote!
EliminaMeravigliose pagine che leggo con piacere.
ResponEliminaPer favore metti il traduttore di google, grazie
Hola Silvia! Gracias por visitar mi blog aunque sea en otro idioma. Ya he añadido el traductor, tal como me pedías. Un abrazo!
EliminaUn precioso relato donde el tiempo bien empleado puede hacer maravillas.
ResponEliminaUn besote.
Hola Campirela! Es que cuando uno esta ilusionado con algo, que mas le da el dia de la semana? Todos son lunes o todos domingos...je je! Un abrazote!
Eliminacreo que el lunes tiene mala fama, pero supongo es solo por la manana ya despues de mediodia el lunes se parece a los demas dias
ResponEliminaHola JC! Supongo que las primeras horas del lunes son las mas criticas, luego ya nos aclimatamos a la rutina! Como el primer dia despues de las vacaciones! Je je! Un abrazote!
EliminaUn microreto precioso y conmovedor, Marifelita. No rezonga sino que llena de ilusión y esperanza. Sonrisas así dan vida. Como ves, me encantó- Un abrazote
ResponEliminaHola Juana! Me alegro que te haya gustado! Para muchos despertar un lunes en realidad es "bendito lunes"! Todos los dias son lunes! Je je! Un abrazote!
EliminaHola, Marifelita. Qué buen cierre del micro. Ese "nos vemos mañana" tan ordinario y vacío cuando lo dices a la salida del trabajo, cobra otra dimensión en el contexto sanitario de terminales que nos muestras en la historia. Un abrazo
ResponEliminaHola David! Para el protagonista, en este caso ese " nos vemos mañana" es un mundo, la misma vida! Cobra un peso y significado totalmente diferente! Un abrazote!
EliminaHola Marifelita. Nos traes un micro muy tierno donde el protagonista nos enseña a valorar cada día y cada gesto de quien lo cuida. ¡Maravillosa enseñanza! Un abrazo de Marlen.
ResponEliminaHola Marlen! En los pequeños gestos y las cosas cotidianas normalmente no nos fijamos con nuestro ajetreado ritmo de vida y en la juventud. Cuando uno ya es muy mayor o siente que se acerca su final, todo, hasta el gesto más pequeño se convierte en importante y valioso, verdad? Un abrazote!
EliminaHola Marifelita, describes muy bien la situación de tu protagonista, que cobra fuerza en cada palabra, y ese " nos vemos mañana", dicho con tanta sencillez,cobra fuerza en la vida del que espera la llegada del día siguiente.
ResponEliminaBonito texto
Un abrazo
Puri
Hola Puri! Me alegro que te haya gustado! En la situación del protagonista, cada palabra de esa breve visita diaria vale un imperio y es lo que le da fuerzas e ilusión para seguir hasta el día siguiente. Un abrazote!
EliminaPuedo adivinar facilmente la enfermedad que tiene. " Munchausen" ( aprendido en House). Es cuando uno se enferma expresamente para que lo ingresen, o se hace todo lo posible para no salir del hospital. O sea que menos penita, que esta gastando recursos de la ss.😜
ResponEliminaBesazooo , amiga
Hola Gabi! Ja, ja! Pues mira, no es lo que había pensado, pero si se lo vuelve uno a releer esta intrepretación tuya es perfectamente válida! Ja, ja! Con la Seguridad Social no se juega, que la cosa está muy mala! Je je! Un besote, amigo!
EliminaCreo que este paciente se está enamorando de su cuidadora, y es que cuando somos conscientes de nuestra fragilidad, y estamos tan necesitados de cuidados y atenciones, el que nos los proporciona es digno de nuestro agradecimiento incondicional y devoción absoluta. Nos convertimos en niños.
ResponEliminaUn abrazo.
Hola Francisco! Sin duda, sentirse cuidado por alguien puede despertarnos sentimientos muy fuertes de gratitud, sentirnos queridos es indispensable en esta vida. Y cuando uno está en una situación delicada y se siente frágil, los sentimientos es inevitable que afloren. Un abrazote!
EliminaHola Marifelita. Estar en un hospital no es asunto que agrade a nadie, pero este paciente parece que ha encontrado el motivo que mas agradable su estancia. Quien sabe si despues de todo sacará algo mas duradero y agradable que la enfermedad. Nunca se sabe lo que la vida nos tiene preparado. Un abrazo.
ResponEliminaHola Jorge! Efectivamente, como no sabemos lo que nos depara mañana, hay que vivir como si cada dia fuera lunes, como un nuevo comienzo! Je, je! Un abrazote!
EliminaHola, Marifelita!
ResponEliminaMira que pensaba que era otro relato odiando al lunes, y al final ha terminado siendo alfo muy tierno, lleno de anhelo y añoranza, y sin ningún reproche en potencia.
Los hospitales tienen ese deje sentimental, sonre todo sinse pasa tanto tiempo en uno. Al final la realidad de afuera pierde el sentido.
Un fuerte abrazo!
Hola Pepe! No todos los lunes podian ser tristes! Je je! Y es que en el hospital, como dices, si es una estancia larga y la opcion de salir es incierta, el tiempo cobra otro sentido muy distinto! Un abrazote!
EliminaHola Mariferlita! Estar en esa situación es como existir sin tiempo. Por suerte existen esas pequeñas rutinas que van marcando la diferencia de los días. Y esa relación tan especial que se da entre el paciente y quien lo atiende, gracias a Dios, muchas veces es lo que ayuda a sentir que se está viviendo.
ResponEliminaUn abrazo
Hola Mirna! Sin duda la estancia en un hospital hace como un paréntesis en el tiempo, y las relaciones que vivamos dentro mientras nos cuidan pueden ser vitales! Un abrazote!
EliminaHola, Mariferlita.
ResponEliminaUn relato tierno como triste. Pero no escapa de la realidad de muchos.
Me ha gustado.
Saludos.
Hola Cynthia! Me alegro que te haya gustado! La realidad a menudo es dura con nosotros y nos lo pone dificil, pero siempre hay personas y momentos que nos la endulzan un poco! Un abrazote!
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